Columna invitada

Lluvia de estrellas hoy por la noche

Cada noche, sobre nuestra cabeza, una manta interestelar nos cubre, de diversas tonalidades de azules oscuros, perdida a miles de kilómetros sobre nosotros.

Ante nuestros ojos, cada noche, observamos 4 mil estrellas, mientras que en el hemisferio alterno a nosotros, observan otras 4 mil restantes, de las que pueden ser percibidas por el ojo humano, el resto, alrededor de ciento mil millones, queda en el resguardo de la Vía Láctea, y algún telescopio.

Esas estrellas, desde hace miles de años, han hecho crear anhelos, ver animales entre cada uno de sus puntos y generado dioses. Y precisamente durante la madruga de hoy, que será mañana para esas horas, las estrellas caerán, habrá una lluvia de estrellas sobre el mundo.

Mientras llegan esas horas, detenga su imagen mental, en el mejor cielo estrellado que recuerde, y entendamos, ligeramente a las estrellas como una serie de gases calientes, rodeadas de radiación que crea su brillo, gracias a la vez, al helio e hidrógeno que resguardan en su núcleo; son pequeños soles que se desplazan cada miles de años de un lugar otro.

Sin pensarlo, ante el tiempo, las estrellas también, al igual que una vida humana, sólo que con miles de años de diferencia y longevidad, tienen vida, donde su color da muestra de la edad en la que se encuentran viviendo, mientras más azules, están en una edad más joven, ya que tienen mayor calor en su interior; las más viejas, tornan al color rojo, poco a poco su interior comienza a enfriarse, inversiones de colores.

¿Se ha llegado a preguntar, qué tan viejo es el cielo? ¿Qué tan viejo es todo aquello que vemos cada noche? ¿Qué tan lejos está todo lo que vemos diminuto, y sin embargo es más grande que nosotros? ¿Qué tanto hay más allá de las estrellas que nos iluminan y acompañan a la luna cada noche? ¿Qué pasaría si dejaran de estar un día sobre la profundidad de la noche?

Estudios recientes, llegan a preguntarse la contaminación lumínica va a llegar a opacar a las estrellas, un 83% de la población, ha dejado de verlas, se han ido cubriendo por el exceso de luces que nos rodea hoy en día. Comienza a hacerse una función inversa, donde las estrellas ven a la Tierra a lo lejos, y se percatan de luces que cambian constantemente de color, mientras la de ellas, se mueve constantemente por la energía que aún permite tenerlas allá arriba, cambiando, moviéndose, siendo vivas.

Se ha hablado de contingencia ambiental, en los últimos meses, y si volvemos un párrafo atrás, podremos pensar en qué ocurre si llega a afectar aún más la visibilidad del cielo, piense sólo por la noche, por esta noche que las estrellas están por caer de su hogar, hacia qué conciencia ambiental debemos de llegar para poder recorrer unos siglos el cielo.

¿Ha seguido pensado en su cielo nocturno? El mío es una serie de constelaciones que se pierden en forma circular, hacia el horizonte. Donde probablemente esté saludando al mundo, en cada caída del sol, Escorpión, Sagitario, Orión, La Osa Mayor, o la Menor, dependiendo de los siglos atrás con que queramos ver la noche.

La lluvia de estrellas, que forman cada una de las constelaciones, para llegar a las galaxias, leyendo un poco a la Sociedad de Astronomía del país, los deseos que pueden caer durante la madrugada, son en realidad fragmentos de hielo y polvo de los cometas que han pasado, y formada una nube de la que en este lento pero mecánico desplazamiento de la Tierra, hace que pase por debajo de la nebulosa, formando una lluvia luminosa entre la 1 y 2 de la mañana.

Y sin ahondar más en cuestiones de climas, apocalipsis y deterioros, demos una vista al cielo de la noche, una vista a la Luna, a las estrellas, a aquello que nos ha seguido en el camino, que nos ha visto por varios siglos y nos cobija por las noches.

Hoy caen estrellas por la noche, pida un deseo.