Sin ataduras

La antigua Turquía cristiana

Estambul. En Turquía, que ocupa la gran península de Anatolia, se han sucedido grandes civilizaciones como la hitita, la griega, la romana y la otomana, entre otras.

Vínculo de Oriente y Occidente, también es antiguo escenario bíblico, tierra del Antiguo y Nuevo Testamento.

Mucha gente se sorprende al saber que varios lugares bíblicos se encuentran en Turquía y no en Palestina o en Israel.

El Jardín del Edén, el Paraíso Terrenal al que se refiere el libro del Génesis, se localiza entre los ríos Tigris y Éufrates, en la antigua Mesopotamia, hoy peligroso territorio de Irak.

Pero la Alta Mesopotamia, donde nacen ambos ríos, se ubica en el sureste de Turquía. Aquí nacen y fluyen en parte hasta desembocar en el Golfo Pérsico.

La Biblia se refiere al Éufrates como el Gran Río. Su nombre actual deriva del griego Ufratu, derivado del persa antiguo. En tanto, el Tigris se llamaba Tigra para los persas.

De acuerdo a leyendas de Sumeria, los ríos nacieron de los ojos de la diosa Tiamat, cuando la mató el dios Marduk. Fue tal el agónico llanto que de ambos ojos nacieron los caudalosos ríos.

En la Alta Mesopotamia se ubican ciudades legendarias como Gaziantep, Sanliurfa o Urfa, conocida antiguamente como la ciudad bíblica de Ur, la tierra del profeta Abraham.

En Mardin, con sus grandes monasterios siriaco cristianos como Mor Gabriel, dedicado al arcangel Gabriel, escuché a un turco siriaco rezar el Padre Nuestro en arameo, la lengua de Jesús. Lamento no haber grabado la oración que Cristo nos enseñó a rezar.

Después de la conquista de Jerusalén en el año 586 AC por los babilonios y la destrucción del Templo, una diáspora judía se extendió por el Asia Menor, hoy Turquía.

En la antigua ciudad de Tarsus, en lo que en la antigüedad se conocía como Cilicia, nació San Pablo, en el seno de una familia judía pudiente.

La actual Tarso conserva una paz envidiable en la zona y unas ruinas romanas entre las que destaca la puerta por la que, se dice, cruzaron Cleopatra y Marco Antonio.

Los reinos helénicos, de los descendientes de Alejandro Magno, acogieron a los judíos en lo que entonces se llamaban Frigia y Lidia, hoy situados en la costa suroeste de Turquía.

En Asia Menor, que abarca parte del territorio actual turco, vivieron la virgen María, y predicaron los apóstoles Pedro, Juan y Pablo.

La virgen María pasó sus últimos años en una casa, situada en la cima del monte Solimus, sitio mágico y espiritual, en Éfeso, provincia de Esmirna, y en turco es conocido como Meryem Evi, la casa de María, hoy atendida por religiosas católicas. Juan el Evangelista la trajo a esta antigua ciudad tras la muerte de Jesús en el Gólgota.

También en Éfeso se encuentra la tumba de san Juan Evangelista, en las ruinas de la gran basílica que lleva su nombre. En ese lugar y en Patmos, una isla griega vecina a Turquía, escribió el cuarto Evangelio y el Apocalipsis.

Pocos recuerdan que san Nicolás, hoy mejor conocido como la caricatura convertida en Santa Claus (Saint Niklaus en inglés) nació en el año 300 DC, cerca de Myra (hoy conocido en turco como Demre), donde fue obispo.

San Nicolás, cuyos restos descansan en Bari, Italia, se destacó por su generosidad que derivó en la costumbre de traer regalos a los niños en Navidad.

Capadocia, centro del territorio turco, desde el siglo IV fue escenario importante del cristianismo bajo el imperio de Constantino.

Hoy uno puede admirar las maravillosas iglesias afrescadas, construidas en los siglos VII por medio de horadaciones en el suelo calcáreo, en el peculiar paisaje cónico de Capadocia.

La mayor herencia de Constantino fue la gran ciudad que por siglos llevó su nombre: Constantinopla, hoy Estambul.

Al entrar a Santa Sofía, la imponente catedral dedicada a la Santa Sabiduría, como su nombre lo indica, hoy museo por disposición de Atatürk, después de siglos de haber sido convertida en mezquita, uno no puede más que dejarse emocionar por la magnificencia de una gran obra dedicada a Dios, donde conviven los símbolos del Islam y los mosaicos bizantinos de Cristo Pantocrátor y de la virgen María.

Posdata

Nuestra religión cristiana nació y se expandió al mundo desde estos lugares, amenazada ahora hasta su casi desaparición en Siria, Irak y Egipto.

Actualmente, la minoría cristiana en esos países es perseguida y sobrevive con grandes sacrificios o busca refugio en el extranjero.

Unas 90 familias de cristianos sirios e iraquíes, refugiados temporalmente en Turquía, están buscando un nuevo país que les dé asilo permanente, con el apoyo del Vaticano.

Ojalá que México, haciendo honor a su tradición de asilo, les ofrezca un futuro seguro y en libertad.

@AGutierrezCanet

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