Sin ataduras

Con Trump, EU es una oligarquía

La democracia en el mundo sigue siendo el sistema indispensable para conformar gobiernos a través del voto de los ciudadanos, pero el modelo democrático se ha desacreditado como nunca, sobre todo en Estados Unidos.

Casi siempre llegan al poder buenos candidatos carismáticos que luego se convierten en malos presidentes impopulares.

Tal parece que para ser un candidato exitoso es necesario mentir para ganar, y ya en el poder, traicionar para gobernar.

Lo peor del modelo vigente de democracia es el común cinismo del elegido y de los electores: 

Como candidato pragmático, para poder ganar tuve que hacer promesas, provocar el odio, infundir el miedo. Como presidente, olvidaré lo dicho y gobernaré para todos, en aras de la unidad nacional. 

Como ciudadanos, te pedimos que nos hagas sentir seguros, con bienestar y empleo, que seremos grandes otra vez. No importa que no cumplas lo que prometiste, eso ya lo sabemos. “Miénteme y votaré por ti”.

En México, para ganar Vicente Fox prometió el cambio, echar al PRI de Los Pinos, pero gobernó con priistas y no tocó sus intereses. Prometió honestidad, pero solapó la corrupción en Pemex y en la Lotería Nacional. Prometió pescar “peces gordos” y solo agarró “charales”. 

Felipe Calderón ganó “haiga sido como haiga sido” (sic). Prometió ser el presidente del empleo y terminó convertido en el presidente de la violencia. Cientos de miles de muertos y desaparecidos son el testamento político de su gobierno.

Con Enrique Peña Nieto vino la revancha del PRI, después de dos sexenios panistas ineficientes.  Se esperaba que el país iba a mejorar, se suponía que “los priistas sí saben cómo hacerlo”. Todo siguió igual o peor. Siguen años de débil crecimiento económico, más deuda, corrupción impune, no se respeta la ley y crece la pobreza.

En Estados Unidos, Trump será un plutócrata que gobernará con los ricos y para los ricos, gracias al voto de la clase media blanca, pero bajará los impuestos a los millonarios.

Trump encabezará una oligarquía, un gobierno de pocos que pertenecen a su misma clase económica para proteger sus negocios. Su equipo amasa una fortuna que se calcula en 35 mil millones de dólares.

Trump presidirá un gobierno nepotista. Ya otorgó tareas públicas a sus parientes en el comité de transición presidencial. Y a su yerno Jared Kushner lo quiere de embajador en misión especial para negociar la paz entre Israel y Palestina.

Trump está creando conflictos de interés entre su incipiente gobierno y la Trump Organization. Sus hijos Donald Jr., Ivanka y Eric forman parte del equipo de transición presidencial y al mismo tiempo se han hecho cargo de los negocios del padre.

Poco a poco se va a dar cuenta de que no es lo mismo ser presidente de una empresa que presidente de una nación.

Llegará a la Casa Blanca como un magnate, sin experiencia en la administración pública, a gobernar al país más poderoso del mundo como si fuera su hotel. Está acostumbrado a dar órdenes y a los desobedientes, echarlos fuera: “You are fired!”

Trump se va a topar con la burocracia, el marco legal, el control y el equilibrio de poderes. Se va a desesperar cuando una y otra vez le digan sus asesores legales: “No señor, eso no se puede hacer”. Tráiganme a otro, éste no sirve, exigirá hasta el cansancio.

No han pasado 20 días desde que fue electo, y Trump ya se está retractando de algunas de sus promesas, no de todas, o está matizando otras, debido a las fuertes presiones de diferentes grupos estadunidenses que se oponen a su proyecto. México también debería presionar en lugar de estar como pasmado.

Trump dijo que siempre no va a ordenar una investigación contra Hillary Clinton, por el asunto de los correos electrónicos y del dinero que recibe la Clinton Foundation, después de que azuzó a sus simpatizantes a gritar: “¡Métanla a la cárcel!”.

En la campaña, Trump atacó duramente al presidente Barack Obama, incluso afirmó que no había nacido en Estados Unidos. Ahora, después de reunirse con él en la Casa Blanca, dijo que lo aprecia muchísimo. ¡Increíble!

Antes atacó la corrupción de los políticos y de los cabilderos de Washington con el lema: “Drain the swamp” (literalmente drenen el pantano, o sea, limpien el estercolero), mientras que asesores cercanos a él cabildearon a favor de gobiernos extranjeros como Rudolph Giuliani y el general Michael Flynn.

Los años que vienen van a ser muy difíciles. Insisto que el presidente Peña Nieto instaure un gobierno de unidad nacional bajo un programa acordado con las fuerzas políticas y otros actores para enfrentar el reto con éxito.

Posdata

Con Trump, Estados Unidos ha dejado de ser una auténtica democracia. Tristemente se ha convertido en una plutocracia, una oligarquía, donde se tolera el nepotismo y donde la corrupción legalizada permite mezclar intereses públicos con privados.

Mientras conserve su sistema de privilegiar el voto electoral por encima del voto popular, Estados Unidos ya no debe dar lecciones de democracia al mundo.

En cualquier país, menos en Estados Unidos, es una aberración que sea ganador el que llegó en segundo lugar. Trump perdió por más de dos millones de votos ante Hillary Clinton. Es una vergüenza.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com