Sin ataduras

Lógica perversa

Roma. Cuando los historiadores escriban sobre el sexenio de Enrique Peña Nieto, una fuente indispensable de consulta será The New York Times (NYT).

La corresponsalía en México obtuvo recientemente noticias exclusivas que revelan la forma como se ejerce el poder en Los Pinos.

Gracias al diario neoyorquino, ahora conocemos la lógica perversa de practicar la corrupción en la compra de equipo de espionaje antiterrorista y usarlo contra periodistas que denuncian actos corruptos como ése.

Ahora NYT puso en evidencia que el SAT, bajo la autoridad de la Secretaría de Hacienda, es utilizado como arma fiscal punitiva para castigar a quienes se atreven a denunciar la impunidad, al someterlos a diversas auditorías y disuadir a posibles donadores de organizaciones promotoras de la transparencia.

Ahora nos enteramos por NYT que el Presidente de la República reprende a un conocido empresario por la lucha anticorrupción que realiza su hijo, quien, según Peña Nieto, apoya de manera involuntaria a Andrés Manuel López Obrador a ganar la Presidencia. Valiente, la réplica del padre al mandatario: “Estoy orgulloso de lo que mi hijo hace”. En ese acto privado en Los Pinos, ante la cúpula empresarial, el jefe del Estado rebajó su investidura.

No se puede acusar a la persona aludida, Claudio X. González Guajardo, presidente de Mexicanos contra la Corrupcióny la Impunidad, de favorecer a AMLO, de quien junto con su padre es duro crítico, cuando denuncia la corrupción y la impunidad.

También se equivocan quienes opinan que las críticas al gobierno mexicano de NYT son alentadas por Carlos Slim.  

Aunque Slim es el mayor accionista de un tipo de acciones públicas de NYT —posee 17 por ciento de las acciones clase A, la cual equivale a solo una tercera parte del voto del Consejo de Administración de la empresa—, no podría controlar la línea editorial del periódico.

Un periódico como NYT no ha ganado 122 premios Pulitzer poniéndose al servicio del poder político o económico, sino investigando y publicando sus abusos.

El prestigio de rotativos como NYT y The Washington Post se basa en reportar hechos comprobados y exponer diversas opiniones, sin depender de los intereses de sus accionistas ni de los anunciantes.

La nota del corresponsal de NYT, Azam Ahmed, fue desmentida por el vocero de Los Pinos, Eduardo Sánchez. Sin embargo, la asociación civil puso en entredicho la credibilidad del funcionario y en un comunicado avaló la versión del diario:

“Es cierto que Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI)… enfrentamos un ambiente hostil por parte de diversas autoridades.

“Como es sabido, la presión, las amenazas veladas, el espionaje, el acoso fiscal e inclusive la violencia se han extendido y amenazan el derecho de los ciudadanos y los medios de comunicación y periodistas a la libre expresión, puntal de otros derechos y libertades que deberían ser custodiados por el Estado mexicano”, agregó.

Más adelante, MCCI refrendó así su posición:

“Por nuestra parte, seguiremos cumpliendo con nuestra misión de investigar, exhibir y denunciar los actos y redes de corrupción ahí donde se encuentren, sean estos públicos o privados, federales o estatales, partidistas o empresariales. Estamos convencidos de que este flagelo nacional y la impunidad que lo acompaña provocan violencia, ignorancia, pobreza, desigualdad e inseguridad y que dañan a las instituciones democráticas. Creemos que la construcción de un verdadero estado de derecho es condición necesaria para lograr un país más justo y más próspero y seguiremos proponiendo alternativas de solución porque México no está condenado a la corrupción”.

Si Peña Nieto se decidiera en serio a limpiar su gobierno y castigar a los corruptos, en lugar de hostigar a sus críticos, López Obrador tendría menos posibilidades de alcanzar el poder.

Pero por algo ha escogido el camino indecoroso de tolerar la impunidad de los corruptos que lo rodean, sin querer pagar el precio político, que al final se le va a revertir, pues la verdad no se puede tapar para siempre.

Ante este negro panorama, la estrategia de Peña Nieto, presionado por el tiempo electoral, busca frenar a López Obrador como sea, con una intensa guerra sucia que él ya comenzó al compararlo con el trillado cuento de Maduro y de Venezuela, e invertir los recursos paragubernamentales a su alcance para impulsar a su tapado, que iniciará en desventaja la carrera, y que el mandatario supone no lo va a traicionar para garantizarle la impunidad transexenal.

Posdata

Hace un año inicié aquí en MILENIO mi columna sabatina Sin Ataduras.

Agradezco a Francisco D. González, presidente ejecutivo de Grupo MILENIO, y a Carlos Marín, director general editorial, por la renovada hospitalidad, sin censura ni cortapisa, que he disfrutado desde el principio. 

Muchas gracias a usted, cotidiano lector, por sus comentarios, tanto coincidentes como divergentes.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com