Sin ataduras

Jesuitas: hagamos renacer a México

Lo cierto es que abundan familias desintegradas, sin empleo bien remunerado, con bajo nivel educativo y un clima generalizado de violencia, que el Estado es incapaz de controlar

Roma. México padece una creciente crisis social. El país está dividido entre unos cuantos poderosos que viven en la ostentación y millones de marginados que sobreviven en la pobreza. Mientras que la clase media lucha duro para mantener honestamente a sus familias.

Claro que no se debe generalizar. Hay políticos y empresarios tanto honestos como corruptos, como también hay pobres esforzados e indolentes. Hay de todo.

Lo cierto es que abundan familias desintegradas, sin empleo bien remunerado, con bajo nivel educativo y un clima generalizado de violencia, que el Estado es incapaz de controlar.

Ayer en El Financiero, el analista Raúl Cremoux hizo un prolijo recuento del actual clima de violencia:

“Hay miedo en todas partes, pues todos nos sabemos vulnerables. Veamos, al azar, algo de lo ocurrido en las últimas 36 horas: Cuando realizaban un recorrido de rutina en el sector Asturias, la patrulla DF208-C1 que circulaba con las ventanas abiertas, sus ocupantes fueron sorprendidos por dos jóvenes que sin mediar palabra arrojaron dos bombas molotov al interior de la unidad. Un vendedor de tamales reportó en la colonia Pedregal de San Nicolás en la delegación de Tlalpan a un joven que previamente fue golpeado en el rostro y terminó asfixiado con el cable telefónico de una caseta pública. Una pareja que circulaba en la autopista México-Puebla, a tres kilómetros de San Martín Texmelucan, fue cercada por ocho individuos que golpearon al conductor, violaron a su esposa e hija de 14 años y mataron al bebé de dos años. Enfrentamiento en Los Cabos deja ocho muertos incluido un marino. Células criminales reclutaron a 30 mil menores en tan solo tres años quienes fueron usados para el tráfico de drogas, extorsión y piratería, revela la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”.

También el periodista Víctor Manuel Juárez expresó este crítico comentario en Facebook:

“El país revienta en violencia generalizada: Reynosa bajo fuego, Acapulco una carnicería, Puebla bestiales jóvenes destruyen familias. La lista es larga, se extiende de norte a sur y de oriente a occidente. ¿Hasta dónde? La crisis se agudiza y parece no tener fin, ni remedio”.

¿Qué podemos hacer ante el desastre de inseguridad que tiene atemorizado al país?

Gracias a mi amigo Joaquín Peón, leí recientemente en L’Osservatore Romano, órgano oficial del Vaticano, una propuesta de jesuitas mexicanos sobre lo que podemos hacer a favor del renacimiento social de México.

Los padres Jorge Atilano González y Gabriel Mendoza realizaron una amplia investigación luego de recorrer buena parte del país. Se trata del estudio “Reconstrucción del tejido social: una apuesta por la paz”, publicado por la editorial Buena Prensa, sobre 14 municipios en diferentes estados de México, asolados por la violencia, narcotráfico, secuestros y suicidios.

El diario de la santa sede narra que en los últimos 25 años la nación mexicana ha sido herida con millones de separaciones “de unos con otros, de muchos con la tierra y con lo eterno”. Parece un país en guerra, comentó el periódico.

Por encargo de la Compañía de Jesús, los autores investigaron las causas para revertir el camino de violencia, inspirándose en la visita del papa Francisco en 2016 a lugares peligrosos del país, nunca antes visitados por un pontífice.

Según el padre González, la fractura social nace de un proceso de mercantilización de la vida y del individualismo exasperado que está obstaculizando la capacidad de convivencia entre las personas.

El jesuita subraya que esto no se resuelve con las armas o con el uso del dinero. Lo que sirve son planes de desarrollo integrales que unan la fe, el cultivo de la tierra y la participación de las comunidades.

Añade que, en Tancítaro, Michoacán, uno de los estados más violentos de México, se ha revertido la tendencia. Ahora los principales partidos políticos se han aliado. La imagen de la virgen de Guadalupe se ha puesto a la entrada de la ciudad.

Agrega que un consejo compuesto por 300 personas toma medidas para proteger del crimen a la ciudad. Iglesia, gobierno local y escuela se reúnen para discutir los problemas comunes, orando y recordando a las personas víctimas de la criminalidad, incluyendo a un alcalde asesinado por los narcos.

Los jesuitas proponen un programa de reconstrucción de tejidos sociales a través de la reconciliación familiar, la educación para el buen convivir, el gobierno ciudadano, la ecología integral y la economía social a favor del bien común.

La propuesta de los jesuitas debe ser motivo de debate y de acción a favor del cambio sobre el rumbo del país para todos nosotros. Hagamos de México un nuevo país. Reconstruirlo en el bien común, la reconciliación nacional y la convivencia pacífica.

Posdata

El escritor Francisco Prieto presentará su libro La construcción del infierno el próximo martes 9 de mayo, a las 19:30 horas, en el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, calle Pedro Luis Ogazón 56, Guadalupe Inn, Ciudad de México. Comentan Eduardo Garza Cuéllar, Leopoldo Cervantes Ortiz y Bernardo Barranco Villafán.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com