Sin ataduras

El inevitable colapso de Trump

Los males se multiplican: luchas internas de su equipo, inexperiencia, conflicto de intereses, nepotismo y desconfianza. La caída es inevitable. Aunque no será pronto, es lo mejor que le puede pasar a México.

Roma. Poco a poco se está conformando el ambiente favorable para destituir a Donald Trump, aunque faltan evidencias para enjuiciarlo.

Los escándalos se acumulan día a día y se agravan por las irascibles reacciones del huésped de la Casa Blanca y por su inepto equipo.

Analistas de Wall Street perciben un ambiente de caos y de impotencia para promover la reforma fiscal y del gasto público. El miércoles la bolsa cayó 1.8 por ciento, la peor desde septiembre pasado.

Las encuestas reflejan bajos niveles de popularidad y ya ha recibido derrotas políticas en el Congreso, dominado por su propio partido.

Trump acusó a la prensa de lanzar una cacería de brujas en su contra, luego del anuncio de la creación de una comisión independiente del FBI para indagar sus presuntos nexos con el gobierno ruso. Hay pruebas de que Rusia intervino en la campaña presidencial para favorecerlo, como la intervención clandestina del servidor del Partido Demócrata. 

Solo a él se le ocurre recibir al ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, justo un día después de que despidió al director del FBI, responsable de investigar los vínculos con Rusia. Y todavía compartirle al canciller ruso información de inteligencia de Israel, reservada para uso exclusivo de Estados Unidos.

Mientras, los males de Trump se multiplican: luchas internas de su equipo, inexperiencia, conflicto de intereses, nepotismo y desconfianza.

1. División interna. Circulan versiones sobre el inminente despido de varios miembros de su equipo de gobierno, empezando por Reince Priebus, jefe de gabinete, hasta su vocero Sean Spicer. Hacen filtraciones periodísticas para sabotearse unos a otros. 

2. Inexperiencia. Trump nunca había ocupado un cargo de elección popular, ni tampoco hizo el servicio militar. Es un neófito en el manejo del complejo aparato de seguridad, político y administrativo del gobierno.

Pasada la luna de miel de los primeros 100 días, Trump se dio cuenta de que no está preparado para dirigir la nación más poderosa del mundo. Reconoció a The Wall Street Journal: “Es difícil ser presidente”.

3. Conflicto de intereses. El presidente delegó en sus hijos el control de The Trump Organization pero empresarios extranjeros, con el apoyo de sus gobiernos, hacen negocios con los vástagos para abrir el acceso a la Casa Blanca.

El caso más reciente del contubernio familiar ocurrió en Shanghái, donde la hermana de Jared Kushner, el influyente asesor presidencial, promovió la venta de pisos en Nueva York de la empresa Kushner Companies. Ofreció la ciudadanía estadunidense a cambio de invertir medio millón de dólares, a través del programa de visas EB-5. Seguramente los funcionarios dirán que es legal y que la empresa Kushner no recibe trato preferencial. Pero los Kushner están mezclando asuntos familiares con oficiales.

4. Nepotismo. Sin tener ninguna experiencia diplomática, el yerno Jared Kushner fue nombrado por su suegro responsable de las relaciones exteriores con México, China e Israel, minando la autoridad del secretario de Estado. Y también lo designó responsable de reestructurar el gobierno; nunca ha sido servidor público.

Ivanka Trump, ex modelo y empresaria de modas, no tiene un nombramiento formal como asesora en la Casa Blanca, pero en la práctica asume funciones diplomáticas. Destaca su activa participación en reuniones oficiales durante las visitas a la Casa Blanca de los mandatarios de Canadá y de Alemania.

5. Desconfianza. El defenestrado director del FBI James B. Comey es un personaje paradójico. Fue el que primero ayudó a Trump a ganar la elección y es el mismo que después le perjudicó. Primero Comey anunció, a solo unos días de los comicios, una nueva investigación contra Hillary Clinton sobre el uso privado de correos oficiales y luego investigaba a colaboradores de Trump por el asunto ruso. 

Se ha perdido la confianza en Trump. Los legisladores demócratas están pidiendo abrir una comisión independiente, como la que se formó por el caso Watergate, primer paso hacia la destitución.

Dependerá de que surjan evidencias como resultado de la investigación del FBI, encabezada por Robert Mueller.

El colapso de Trump es inevitable. Aunque no será pronto, es lo mejor que le puede pasar a México.

Posdata

Me gustó el contundente mensaje de Andrés Manuel López Obrador. Rechazó con claridad la burda propaganda de poner en su contra a los empresarios. Reconoció que los hombres de negocios son fundamentales para el desarrollo de México.

Pidió a Carlos Salinas, Roberto Hernández, Claudio X. González y Fernando Senderos que no lo difamen, como lo hicieron en 2006 financiando la campaña sucia en su contra en periódicos, radio y televisión.

“No somos populistas ni mesiánicos como han querido etiquetarnos con maldad. Y, por último, tampoco odiamos ni buscamos venganza. Lo único, lo único que queremos es acabar con el principal problema de México: la corrupción”.

AMLO tiene razón.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com