Sin ataduras

Cómo mejorar la imagen de México

Un valioso estudio sobre la imagen de México acaba de ser publicado por el doctor César Villanueva Rivas, de la Universidad Iberoamericana.

La imagen de Méxicoen el mundo 2006-2015 constituye un diagnóstico actual y preciso a través de una amplia investigación con rigor académico.

El estudio es el retrato fiel de cómo los extranjeros nos percibieron en dicho periodo, desde el gobierno de Felipe Calderón hasta la primera mitad del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Estos son los principales resultados generales, no específicos, de la investigación:

—México es un país “dependiente” (imagen negativa): lastrado por la violencia, desigualdad social, corrupción, débil estado de derecho, endeble seguridad y un poder suave tímido.

—México es un país “emergente” (imagen positiva): impulsado por el progreso económico, estabilidad financiera, libertades cívicas y una diplomacia dinámica.

—México es un país “exótico” (imagen mixta con tendencia negativa): caracterizado por los estereotipos del sombrero, mariachi, tequila o el Chavo del Ocho.

El especialista de la Ibero advierte:

“…Todo indica que México está muy cerca de capturar esa tendencia negativa en la percepción internacional global que se tiene sobre el país… que identifica a México como una nación ‘peligrosa’ o ‘disfuncional’, lo cual ya es evidente en… los contenidos vertidos en medios informativos internacionales y redes sociales en los periodos 2009-2011 y 2014-2015”.

México y los mexicanos, afirma Villanueva, han sido objeto de una proyección negativa de su imagen internacional en el exterior, con un proceso de claro declive a partir de 2006, es decir, coincidiendo con el inicio del sexenio de Calderón.

Agrega que el deterioro de la imagen ha sido atendido de manera insuficiente por los gobiernos de Calderón y de Peña Nieto.

En mi opinión, los datos duros de esta investigación confirman las siguientes ideas:

1. La imagen de violencia de México en la prensa internacional que Peña Nieto heredó de Calderón, en la llamada guerra contra las drogas, no solo no la corrigió, sino que la agravó por la propia responsabilidad de su gobierno, especialmente por el caso Ayotzinapa, hasta ahora impune.

2. La estrategia antidrogas de Calderón falló: causó daño a la imagen de México y no resolvió el problema del narcotráfico. En cambio, en su sexenio se registraron miles de muertos y desaparecidos, tendencia que persiste.

3. Si no fuera por la cultura y por la estabilidad macroeconómica, México estaría mucho peor en la percepción que tienen los extranjeros de nuestro país.

4. Fue un error el silencio del gobierno mexicano ante las injurias a México por parte de Donald Trump. En el verano de 2015, la SRE se quedó callada justo cuando Trump desplegaba su estrategia de ataque contra México, y precisamente cuando en Washington no había embajador mexicano.

5. Cientos de millones de dólares tirados a la basura por los dos gobiernos de México en contratos de relaciones públicas en Estados Unidos que no mejoraron la imagen.

César Villanueva hace dos recomendaciones, que abrevio por razones de espacio, para mejorar la imagen del país:

—No se puede cambiar una imagen de país de manera eficaz y perdurable, sin poner atención a la realidad que ésta representa. Los Estados no pueden ignorar la realidad de su nación y pretender que la propaganda puede ocultar las partes negativas de su imagen exterior. Lo anterior coincide con la opinión del suscrito, expresada antes en Sin ataduras, “Con EU, ni diplomacia ni imagen”, del 17/09/2016.

—Ejecutar una estrategia basada en tres elementos: racionalidad, relevancia y referencia (las tres erres).

La racionalidad tiene que ver con elevar el tema de la imagen de México como un asunto de seguridad nacional, designar a la SRE como autoridad coordinadora, crear la figura de vocero internacional y difundir mensajes en medios globales.

La relevancia se refiere a generar el liderazgo diplomático para posicionar los temas que deberían ser prioritarios para México, como migración, desigualdad social, criminalidad, etc.

La referencia consiste en construir la reputación internacional de México a través del poder suave asociado con su cultura, para articular un discurso innovador sobre la nación. Fortalecer el Instituto Cultural Mexicano, así como construir un “cosmopolitismo vernáculo”, como el que se vive en Oaxaca, San Miguel de Allende, Puebla y otras ciudades.

Posdata

Una aclaración: el autor de esta columna prefiere el uso del concepto diplomacia cultural en lugar de aplicar, para el caso de México, el término poder suave, acuñado por el ideólogo estadunidense Joseph Nye. El poder suave es la cara amable de una misma moneda que pretende mitigar los efectos negativos del poder duro militar de Estados Unidos, como las guerras e invasiones. No se puede separar el poder suave del duro, se complementan. Por lo tanto, al no ser México una potencia militar, resulta un despropósito asumir como propios subterfugios teóricos extranjeros, de manera acrítica, ajenos a la realidad mexicana y a la diplomacia pacifista de México.

@AGutierrezCanet

gutierrez.canet@milenio.com