¿Explotación sexual?: un giro inesperado en el caso Nadia en España

Madrid. Cuando parecía que el escándalo por la supuesta estafa de unos padres que recaudaron casi un millón de euros para curar a su hija enferma había llegado a su punto máximo, el hallazgo de fotografías de “carácter sexual” de la menor dio un giro inesperado a este caso que conmocionó a España.

Un juez de Cataluña citó a declarar el viernes como imputados a los progenitores de Nadia, de 11 años, por presuntos delitos de “elaboración y tenencia de pornografía infantil” y de “exhibicionismo y provocación sexual”, según un comunicado del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

La decisión fue tomada por el magistrado poco después de recibir de manos de la policía imágenes “de carácter sexual” de la niña, halladas por los agentes entre el material informático de su padre, preso desde hace un mes.

El juez considera que el hallazgo no levanta una simple sospecha, sino “la constancia y evidencia de claros indicios objetivados” de la participación del padre, en la comisión de delitos “de provocación sexual y explotación sexual”.

La noticia volvió a sorprender al país, sobrecogido por el caso Nadia, que saltó a las portadas de los diarios en diciembre, cuando la policía comenzó a investigar a un matrimonio que llevaba años pidiendo dinero para tratar de curar a su hija, quien al parecer sufría una enfermedad rara.

Medios de comunicación, asociaciones, ciudadanos anónimos e incluso famosos se habían volcado con la campaña y ayudaron a la familia a recaudar cientos de miles de euros. En la mayoría de sus intervenciones, los padres de Nadia decían que ella podía morir si no recibía el tratamiento adecuado y acudían a los platós de televisión, hasta que las primeras sospechas se hicieron públicas.

Los investigadores siguieron la pista del dinero recaudado y constataron, a través de los movimientos de las cuentas bancarias de la familia, que buena parte había sido para el pago de compras en centros comerciales, viajes y restaurantes. No había apenas gastos médicos.

En solo unos días, los padres fueron detenidos, el progenitor entró en prisión ante el riesgo de fuga y la madre perdió la custodia de la niña tras quedar en libertad con cargos.

La historia dio la vuelta al mundo. Varios medios entonaron el mea culpa e incluso algún periodista se vio obligado a pedir perdón por haber difundido la historia narrada por la pareja sin contrastarla.

El matrimonio llegó a reconocer que “exageró” la historia de su hija “por miedo a que muriera” después de que varios medios cuestionaran su versión al señalar contradicciones sobre el supuesto tratamiento y los viajes que aseguraron haber realizado para buscar una solución a su enfermedad.

Según explicaron siempre, la menor sufre tricotiodistrofia, una afección rara de la que poco se sabe.

Tras estudiar las fotografías halladas por la policía en un pen drive del padre, el juez autorizó el registro de otros 13 dispositivos como éste, siete tarjetas de memoria, tres discos duros y otros terminales telefónicos. El caso toma así un nuevo cariz.

Ana Lázaro Verde/DPA