Chelsea Clinton, la hija serena y fiel que nunca dejó las campañas políticas

Serena, discreta y fiel, Chelsea Clinton tenía solo dos años cuando hizo campaña por primera vez con su padre Bill para la gubernatura de Arkansas, un tierno respaldo que ha mantenido durante su adolescencia y edad adulta hasta convertirse en un pilar clave para su madre, Hillary.

Ya en 2008 presentó a su progenitora como una “heroína” en la convención demócrata de la que salió elegido como candidato presidencial el entonces joven senador Barack Obama.

Nacida el 27 de febrero de 1980 en Little Rock, Arkansas, Chelsea ha sido desde el principio de su existencia lo más importante para sus atareados padres y muchos han querido ver en la única hija de los Clinton a una futura presidenta, aunque Chelsea prefiere el trabajo humanitario de la fundación familiar.

Con un doctorado en relaciones internacionales de la británica Universidad de Oxford, Chelsea vive en Nueva York, está casada con Marc Mezvinsky, su amigo de la adolescencia e inversor financiero, y tienen dos hijos: Charlotte, nacida en septiembre de 2014, y Aidan, que tiene poco más de un mes.

Chelsea ahora se mueve ante el público con la gracia de una mariposa y luce una larga melena de pelo rubio liso que ha sustituido a la alborotada cabellera rizada que lució en sus años en la Casa Blanca, a donde llegó con casi 13 años y en compañía del gato Socks, el felino más famoso de EU.

No siempre fue fácil ser una adolescente en la Casa Blanca, pero sin duda uno de los momentos más duros llegó en 1998, cuando acababa de ingresar en la Universidad de Stanford y se destapó que su padre había mantenido un romance con la becaria Monica Lewinsky.

Un día después de que Bill Clinton admitiera en televisión haber tenido una “relación no apropiada” con Lewinsky, Chelsea corrió al auxilio de sus padres y se tomó con ellos unas fotos que todavía permanecen grabadas en la mente de muchos estadunidenses.

En las imágenes, se ve al matrimonio paseando por los jardines de la Casa Blanca y a Chelsea, en el medio, agarrando las manos de sus padres.

Descrita como un “guía espiritual” por su personalidad pausada y trabajadora, Chelsea ha jugado en esta campaña presidencial un papel fundamental para endulzar la imagen de su madre, que ha conseguido sacar su lado humano y retratarse como una “abuelita” gracias a sus dos pequeños nietos.

EFE/Beatriz Pascual Macías