Cambio y fuera

Los retos de 'Maraki'

El nombramiento de María Cristina García Cepeda, Maraki, como titular de la Secretaría de Cultura, tiene lugar en un momento clave: la redacción de la Ley de Cultura, la revisión del TLC y la necesidad de un mayor vínculo con proyectos, emprendimientos e innovaciones culturales de la sociedad civil.

García Cepeda tiene una experiencia de más de 40 años en el sector público, 35 en el ramo cultural, y tuvo una relación estrecha de trabajo con Rafael Tovar y de Teresa. Entre otros cargos, fue directora del Festival Internacional Cervantino (1988-1990), secretaria ejecutiva del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca-1991-1994), secretaria técnica del Conaculta (1994-2000), coordinadora del Auditorio Nacional (2001-2012) y desde inicios de este sexenio hasta ayer, fungió como directora del Instituto Nacional de Bellas Artes. Es decir, su nombramiento representa continuidad con respecto al legado de Tovar y de Teresa, pero también enfrenta grandes retos.

Uno de ellos es la consolidación de la Secretaría de Cultura con un presupuesto de 3 mil millones de pesos menor al del año pasado y el nombramiento pendiente del titular del INAH y ahora también del INBA. Otro es la nueva Ley de Cultura que, en teoría, dará cuerpo legal y rumbo a una política cultural de Estado. Un consejo redactor, convocado por la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, integrado por 13 expertos, se reunirá a partir del martes 10 de enero para la elaboración de la iniciativa. Participan: Ernesto Piedras, Lucina Jiménez, Eduardo Cruz Vázquez, Nuria Sanz, Eduardo Nivón, Carlos Lara, Raúl Ávila y Carlos Villaseñor, entre otros que incorporarán un amplio abanico de temas que van desde economía y cultura y conservación del patrimonio hasta la inclusión de los derechos culturales.

La nueva SC enfrenta la necesidad de un debate urgente: la cultura en la revisión del TLC, tema tan complejo como importante para las industrias creativas, la propiedad intelectual...

La necesidad de modelos más participativos entre la sociedad civil y el sector público es evidente. Organizaciones que trabajan proyectos de paz en zonas de conflicto o como el Observatorio Cultural Ciudadano, que encabeza el pintor Sergio Hernández por la defensa del patrimonio cultural y ecológico, requieren interlocutores a la altura.

Maraki tiene la palabra. Y los reflectores.

adriana.neneka@gmail.com