Cambio y fuera

"El poeta en su tierra"

La lectura de "El poeta en su tierra, diálogos con Octavio Paz", de Braulio Peralta, resulta, no solo un rayo de luz poética para los lectores en nuestros desolados días, sino un fuerte antídoto contra el cinismo.

En días tan desolados como los que vivimos hoy en México, la lectura de El poeta en su tierra, diálogos conOctavio Paz, de Braulio Peralta, promete una luz necesaria. La primera edición de 1998 palpita todavía en el librero, cuando aparece una nueva para conmemorar el Centenario del poeta. Abro el libro y el epígrafe me estremece:

Estoy seguro que se preparan nuevos días para México: días de luz, con sol, y de amor. Creo que en estos años no termina un periodo de México, como se piensa comúnmente; se da vuelta a una esquina para continuar. Y vamos a hacer lo que no pudimos hacer antes. No yo, mi vida es transitoria; pero sí ustedes y, sobre todo, los jóvenes…

Era el 17 de diciembre de 1997 cuando se creaba una fundación con su nombre, y Paz ponía el mundo en manos de los jóvenes, de la poesía, de la literatura, de las artes, de la imaginación. No le hicieron caso, como tampoco cuando pidió al gobierno mexicano en 1968 una salida pacífica al conflicto con los estudiantes y renunció como embajador en la India. Han pasado 17 años desde aquel discurso y a los jóvenes, que son los únicos capaces de darle la vuelta  a la esquina para continuar y hacer los que no se pudo hacer antes, se les arrebata el presente que les pertenece.

El libro recoge las entrevistas que Braulio Peralta le hizo a Octavio Paz a lo largo de 15 años, entre 1981 y 1996. El poeta no pretende dar respuestas absolutas ni hacer predicciones sobre el futuro, pero en sus conversaciones con Braulio Peralta asombra la vigencia de sus ideas a la luz de nuestros días. El poeta propone la elaboración de un nuevo pensamiento político, que recoja las visiones sobre el hombre y la sociedad que nos han dejado nuestros poetas y novelistas. Vislumbra para México un cambio irreversible hacia una democracia moderna, pero también advierte que “las verdaderas reformas, los cambios profundos de un país vienen de abajo para arriba, y nunca de arriba para abajo” y que los cambios sociales “implican también revoluciones culturales”, es decir, revolución en las ideas, en la sensibilidad, en la manera de vivir, en las formas de relación. Subraya: “Lo más urgente para que esa gran reforma social se realice plenamente, aparte de lo puramente político, es hacer una reforma de las actitudes fundamentales de los mexicanos (…)”.

En medio de “la intemperie espiritual” en la que vivimos, resuena la palabra del poeta, su crítica a la corrupción y a los partidos políticos. “La relación entre política y moral es esencial”, advierte. Resuena en la tinta de Braulio Peralta con El poeta en su tierra, reeditado por la Comisión Especial para Conmemorar el Centenario del Natalicio de Octavio Paz de la Cámara de Diputados. Y se escuchó fuerte ayer, en San Lázaro donde se presentó el libro, justo ahí, donde en 2008 se le negó un lugar en el Muro de Honor porque otra comisión argumentó entonces que el Nobel de Literatura no tenía un “perfil heroico”. Hoy, que lo publican, también han de leerlo, porque el libro resulta, no solo un rayo de luz poética para los lectores en nuestros desolados días, sino un fuerte antídoto contra el cinismo.

adriana.neneka@gmail.com