Cambio y fuera

Mujeres contra Trump y el muro


Donald Trump nos tiene en vilo desde el 8 de noviembre, pero en menos de una semana en el poder ya acapara toda nuestra atención, nuestras conversaciones y nuestras pesadillas. Ayer, el nuevo presidente de Estados Unidos le dio a México y a toda Centroamérica una gran bofetada, que amerita una respuesta inteligente, firme, digna e inmediata. Y no me refiero solo al gobierno.

Trump firmó ayer dos órdenes ejecutivas: la del inicio de la construcción del muro fronterizo y la de castigar con el retiro de fondos federales a ciudades santuario que decidan proteger indocumentados. Le bastaron unos minutos para criminalizar a todos los inmigrantes sin papeles y responsabilizarlos de la muerte de miles de "americanos" en manos de "ilegales", entre otras acusaciones y amenazas cargadas de odio y racismo.

En solo siete días, también ha golpeado la política ambiental contra el cambio climático al firmar la orden de construcción de dos gasoductos contaminantes detenidos por Obama; borró el idioma español y la sección de la comunidad LGTTB de la página web de la Casa Blanca; firmó una orden contra el aborto y amenaza con atentar contra la libertad de expresión. Es decir, que Trump pretende, de un plumazo, dar marcha atrás a derechos civiles y democráticos vigentes que le costaron a muchas generaciones de su país décadas y hasta siglos de lucha.

Los populismos de derecha, dice la filósofa Judith Butler, quieren restaurar un estado previo de la sociedad conducidos por la nostalgia o una percepción de pérdida de privilegio. En realidad, agrega, "están perdiendo su privilegio blanco; su blanca presuntuosidad está siendo estremecida".

Solo un día después de la toma de protesta de Trump, las mujeres se colocaron a la vanguardia de la resistencia cuando marcharon en las calles de varias ciudades de Estados Unidos y de 60 países más a favor de sus derechos, contra la misoginia y el racismo y en defensa de los indocumentados, de la diversidad, el medio ambiente y el amor. Las 673 marchas, que congregaron a más de 4 millones de personas (a las mujeres se unieron miles de hombres solidarios), devinieron en fiesta. Dijo Ángela Davis: "Somos agentes colectivos de historia y la historia no se puede borrar como una página web".

Ayer, en México, la indignación ciudadana circuló en las redes contra el ofensivo muro. ¿A qué hora salta a las calles?

adriana.neneka@gmail.com