Cambio y fuera

El México de Rafael Tovar

Con Rafael Tovar y de Teresa se fue el funcionario cultural de mayor presencia en los últimos 40 años. Le tocó el país que tenía que "aprender a administrar la abundancia", según José López Portillo, su suegro y presidente de México cuando él dirigía Asuntos Culturales en la SRE, y el México de 2016 que cumple diez años en una guerra tan sangrienta como inútil. Le tocó el sueño de la "democratización cultural" en los 80 y el clamor social de hoy: cultura de paz y fin de la violencia.

La historia atesorará sus obras, que culminan con la Secretaría de Cultura. Algunos guardamos palabras. Después de marzo de 1981 cuando lo entrevisté por primera vez, para unomásuno en su oficina de la SRE, y él era un joven erudito y entusiasta de 26 años, organizando grandes exposiciones, hubo muchos diálogos más. Aquí rescato dos instantes de la entrevista que le hice, para la revista Equis, cuando él vivía, quizá, su mejor momento como funcionario. Era noviembre del 2000 y, luego de ocho años, estaba por dejar la presidencia del Conaculta ante la inminente llegada del PAN al poder: "Cierro un ciclo de mi vida en la tarea cultural desde las instituciones públicas (...) he tenido el enorme privilegio de satisfacer una vocación".

Decía que su formación fundamental había consistido: "en muchas horas de lectura, de música, de conciertos, de teatro, danza, pintura, cine, de pensar mucho, de conocer la historia de México, de tratar de entender al país...". A pesar de la pasión por su trabajo, aseguraba no tener apego mayor "porque sé cuál es el valor de la cultura y éste no te lo da el que estés o no en una posición, sino esa relación íntima y personal que tú estableces con la obra creativa. Eso nunca lo perderé, puedo estar en un cuarto y tener al universo entero". Se sentía pleno.

Sin embargo, regresó al Conaculta en 2012, cuando el PRI retomó el poder. Y México ya era otro, uno en el que suceden atrocidades como la agresión a Ana Guevara, campeona mundial y medallista olímpica, hoy senadora; las amenazas a la poeta María Rivera por cuestionar en Twitter la política cultural oficial; el asesinato del reportero Jesús A. Rodríguez... El México de hoy que necesita, además de estadistas cultos, políticas públicas destinadas a que la idea de la cultura como antídoto de la violencia pase del anhelo a la realidad. Porque el México del mejor Rafael Tovar ya cambió.

adriana.neneka@gmail.com