Cambio y fuera

Sin una ley de cultura

México fue el primer país del mundo que introdujo en su Constitución, la de 1917, el vocablo “cultura”. Desde entonces y durante gran parte del siglo XX fuimos referencia clave en el diseño de políticas culturales, sobre todo en América Latina. Sin embargo, algo se atoró en el camino al siglo XXI.

A casi cien años de la promulgación de nuestra Carta Magna y luego de una década en la que se han elaborado sin prosperar unos diez proyectos de ley, aún carecemos de un corpus legal que garantice debidamente el acceso a la cultura. Más aún: los principales partidos políticos borraron de sus plataformas legislativas 2015-2018 el compromiso que habían asumido de legislar un marco jurídico para la cultura.

El analista de comunicación y cultura Carlos Lara G. desmenuza las plataformas legislativas de PRI, PAN, PRD y Morena, y advierte que ninguno de estos partidos hace referencia a una ley de cultura para la próxima legislatura. Si bien en 2009 se reformó el artículo 4º para elevar a rango constitucional el derecho al acceso a la cultura, faltan la ley secundaria y el reglamento que lo hagan valer. Se trata de un mandato. Pero los partidos eliminaron el tema de su próxima agenda legislativa. Aun y cuando hoy se analizan en comisiones dos proyectos de ley, uno en el Senado, referente al acceso y otro en la Cámara de Diputados, que propone una secretaría de cultura.

Autor de La Reforma Cultural, el pendiente de la transición democrática y la alternancia política (2014), Lara advierte en entrevista que a las reformas estructurales que pretenden “mover a México” les faltó la cultura, que las atraviesa a todas. Y en busca del crecimiento económico, les faltó la perspectiva de un desarrollo humano sustentable. Si el gobierno actual hace hincapié en “la dimensión social de la cultura”, resulta paradójico que se le niegue la reforma que necesita para integrarse a las estrategias de desarrollo.  Y que su órgano rector, Conaculta, creado desde 1988 por decreto presidencial, carezca de un estatus jurídico.

Para el experto, hoy la cultura vuelve a ser relegada de la visión prospectiva de Estado. Llegamos a la segunda década del siglo XXI con una mirada del XX, sin una política digital y fiscal para la cultura, sin los cimientos del derecho de autor para la era digital, sin una ley que reglamente el derecho al acceso a la cultura, sin una armonización de los compromisos internacionales, en materia de cultura, con la legislación mexicana…

Y, agregaría yo, sin partidos políticos a la altura de nuestra historia cultural.

adriana.neneka@gmail.com