Cambio y fuera

El “imposible” retorno del "penacho"

“Imposible”, es el veredicto de Austria con argumentos centrados en el riesgo de que el penacho se colapse si se le somete a las vibraciones de un traslado.

Luego de una hora de asombro ante la belleza, el rigor científico y la calidad del documental, el público que asistió a la presentación de El penacho de Moctezuma, plumaria del México antiguo pasó del ensueño a la inquietud en cuestión de segundos. Y es que, mientras veía en la pantalla el esplendor de la pieza recién restaurada, también llegó a sus oídos el dictamen técnico de Austria: transportar la obra maestra desde Europa al otro lado del mar es “imposible”.

Realizado por Jaime Kuri, en coproducción con TvUNAM y OPMA (Organismo Promotor de Medios Audiovisuales), con una investigación de María Olvido Moreno del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, música de Mario Lavista y voz narradora de Juan Manuel Bernal, el extraordinario documental se presentó el jueves pasado en el Centro Cultural Tlatelolco y se estrenó el fin de semana por televisión en el canal universitario.

Se trata de un largo viaje al interior de esta obra maestra del arte prehispánico que nos lleva a conocer el origen de cada una de sus plumas, las verdes de quetzal, las azules de cotinga, las cafés…, sus joyas de turquesa y oro, los hilos que la tejieron, las manos que lo crearon; es un acercamiento a la pieza emblemática que pone en valor el virtuosismo estético y tecnológico de los amantecas y orfebres mesoamericanos y explica por qué, desde hace tanto tiempo, el penacho se convirtió en luminoso objeto del deseo en el imaginario colectivo.

También es una aproximación histórica a la pieza que atravesó el océano en el siglo XVI, sobrevivió las inclemencias del tiempo, las guerras, los saqueos, las plagas… pasó de barcos a palacios y de mercados a bodegas hasta que llegó, desde hace más de un siglo, al Museo Etnológico de Viena, hoy rebautizado Museo del Mundo, para depositarse dentro de una vitrina que, desde tiempos de Maximiliano de Habsburgo (el primero en solicitar su devolución a México) hasta el siglo XXI, muchas llaves han intentado abrir.

Por la vía diplomática y cultural, las gestiones por el retorno de la pieza a su país de origen llevaban un gran avance en 2012, con dos convenios firmados entre México y Austria que contemplaban el “préstamo” temporal y renovable del penacho, a cambio de la carroza de Maximiliano o de una exposición mexica. Luego de un largo proceso de restauración a cargo de un equipo multidisciplinario binacional, ya solo faltaba el dictamen acerca de la viabilidad técnica del traslado.

“Imposible”, es el veredicto de Austria con argumentos centrados en el riesgo de que la pieza se colapse si se le somete a las vibraciones de un traslado y en la imposibilidad actual de hacer una estructura capaz de protegerla.

La doctora Olvido Moreno advierte que el penacho está envejeciendo, no a un paso acelerado sino como proceso natural, pero que con la nueva restauración se conservará, por lo menos, “500 años más”.

Así que esta historia continúa. Porque en cuestiones de tecnología, lo que era “imposible” ayer, deja de serlo en un respiro. Por lo pronto, Jaime Kuri ya realizó un documental impecable. A la altura del arte.

adriana.neneka@gmail.com