Cambio y fuera

La herejía de Sara Sefchovich

Si la gran violencia es producto de las pequeñas violencias en nuestras casas, escuelas y calles; si las estrategias gubernamentales para frenarla han fracasado; si la movilización social y el surgimiento de iniciativas para la paz no han detenido asesinatos, secuestros, asaltos y niveles de crueldad inimaginables, la propuesta hereje de Sara Sefchovich merece debatirse.

La escritora pone la mirada en el ámbito doméstico, más concretamente en las madres de familia cuyos hijos se han integrado a la delincuencia, y lanza su idea de que en ellas puede iniciarse un proceso de contención de la violencia en México. En parte, porque ellas también viven con el temor de perder a los suyos.

A 80 por ciento de los mexicanos les importa la familia. Más aún: “La maternidad es la relación afectiva más potente que existe en la cultura mexicana” y, por lo tanto, el arma más capaz de incidir  en la conciencia de los hijos desde la “autoridad emocional” que representa para ellos.

La permisividad con la que asumimos la corrupción y la impunidad de la clase política y la delincuencia se extiende, y quizá se origina, en ámbitos familiares, donde se ejerce la violencia, se callan los abusos, se solapan los delitos que benefician a los integrantes. Y donde la narcomentalidad “tener rápido, mucho y cómo sea” ha permeado y toma el lugar de valores, como la empatía, indispensables para convivir en paz.

En su nuevo libro ¡Atrévete!, propuesta hereje contra la violencia en México, Sara urge a concientizar a las madres de su responsabilidad y propone una serie de acciones que transitan hacia la participación comunitaria y la integración de redes. Es decir, propone la redefinición de la maternidad, transformándose a sí misma y a su espacio privado en el punto de partida para modificar el espacio público. En síntesis, plantea convertir a la maternidad en una fuerza social.

Su propuesta ya levantó polémica y hace tres días, durante la presentación del libro —en la que participamos Marta Lamas, Lucía Melgar y yo—, el punto de vista feminista coincidió en que “las redes que sostienen a la delincuencia son redes familiares”, pero cuestionó, entre otras cosas, la carga de responsabilidad que el libro deposita en las mujeres mexicanas, el poder que en realidad tienen hoy sobre sus hijos, su carácter utópico…

Como toda propuesta hereje, la de Sara nos invita a mirar la realidad desde una perspectiva diferente y hay que atreverse a pensar y debatir sus ideas. Muchas vidas están en juego.

adriana.neneka@gmail.com