Cambio y fuera

Ética y maestros

Confieso que no conocía a César Bona, pero el viernes 29 de abril, cuando acudí a los dos paneles que organizó MILENIO Foros en torno al tema Educación, le escuché decir que su misión era hacer de la escuela "un lugar donde los niños quieran ir". Y supe que este maestro español, finalista del Global Teacher Prize, tenía mucho más que aportar desde su sencillez y sentido común.

Entre la diversidad de temas que se abordaron durante el foro supimos que hay cerca de 30 mil escuelas sin agua en este país, que la SEP está evaluando la continuidad de la entrega de tabletas y laptops a niños de primaria y revalorando el papel del libro impreso, que la Khan Academy imparte estudios universitarios en línea a 36 millones de usuarios en el mundo, que la Nissan abre universidades para formar a sus propios técnicos, que urge una educación más inclusiva para personas con discapacidad... y más. Bona puso el acento en lo esencial. Advirtió que los debates suelen centrarse en la visión macro (las evaluaciones PISA, OCDE...) y que se necesita una visión micro: "Cuando se habla de las reformas, se olvida de los niños, los adolescentes y las familias, los protagonistas".

Bona propone la revalorización de la figura del maestro, el motor. Y recordar lo básico: "Todos los niños y adolescentes necesitan sentirse queridos, escuchados y útiles". Licenciado en filología y maestro de primaria en Zaragoza, España, insistió: "Faltan espacios para escuchar a los niños y dinámicas para la prevención de la violencia". Lo dice un maestro apasionado, que disfruta su trabajo y que concibe el aula como "una burbuja de imaginación de la que me nutro", el que aguijonea la curiosidad y aprende de la creatividad de sus alumnos, organiza debates encima de las mesas del salón, inicia sus clases lanzando una frase surrealista para que los niños escriban un relato, también hacen cine y organizaron una asociación virtual en defensa de los animales...

Lo escucho en una TEDtalk: "Lo que debemos hacer los maestros es darles las herramientas para que sean niños y después adultos felices. Entre nuestros alumnos está el futuro director de empresa, el gobernante, el marido que sabrá respetar a su mujer o la futura pareja que sabrá respetar al medio ambiente. Por eso hay que educar en empatía, sensibilidad, emociones y sobre todo en respeto, después vendrán todas las materias".

Lo recuerdo mientras leo que en Guerrero hay niños que cobran derecho de piso a sus compañeros escolares, que Los Porkys denunciaron al padre de Daphne, la chica que violaron... Y me pregunto si la ética volverá un día del exilio para ocupar su lugar en la educación.

adriana.neneka@gmail.com