Cambio y fuera

Los ‘gadgets’ de la SEP

El 10 de marzo, Emilio Chuayffet informó que este año se entregarán un millón 100 mil laptops a alumnos de quinto y sexto de primaria para completar 15 estados equipados con dispositivos electrónicos de la SEP, y que para el curso escolar 2017-2018 se habrá dotado ya a todas las entidades federativas de México con un total de 5.8 millones de computadoras portátiles.

Sin embargo, en la página web de la secretaría aparece una “Convocatoria para la adquisición de tabletas 2015” como proceso previo a la licitación. ¿Son lo mismo laptops que tabletas? La promesa de Peña Nieto en campaña era que todos los niños de quinto y sexto de primaria recibirían gratuitamente una laptop conectada a internet. Con 240 mil laptops repartidas en 2013 y 709 mil tabletas distribuidas en 2014, el programa alcanzó seis estados, pero como los dispositivos, precargados con contenidos de la SEP, no tenían conexión a internet, se realizó una segunda licitación para dar conectividad a 20 mil aulas.

Apenas en febrero, la Auditoría Superior de la Federación publicó una serie de irregularidades en la Cuenta Pública 2013 referente al programa de las laptops: carencia de un plan integral para su operación y mantenimiento, falta de indicadores para medir resultados, ausencia de capacitación docente y mala calidad de los equipos. Se ha documentado que tanto laptops como tabletas son utilizadas por los niños uno o dos días por semana para trabajos escolares y el resto del tiempo para entrar a redes sociales, descargar música y videojuegos… cuando tienen internet, porque hay escuelas que carecen hasta de contactos para recargar baterías.

Por otra parte, en octubre de 2014 se creó, por decreto presidencial, @prende.mx, una nueva Coordinación General del Programa de Inclusión y Alfabetización Digital, órgano desconcentrado de la SEP que llevará a cabo “la planeación, ejecución y evaluación periódica del programa” donde participan altos funcionarios de la SEP, la Presidencia y la Función Pública.

Luego de 13 años de experimentos que han favorecido sobre todo a proveedores de tecnología, ¿algo hemos aprendido? Que la lluvia de gadgets y los miles de millones de pesos invertidos no se traducen en beneficios educativos sin un proyecto pedagógico integral que le de rumbo y sustancia al programa. Si la formación de los niños es realmente una prioridad del gobierno, podemos exigir, como Malala a los líderes del mundo, que “los estándares que fijen para sus propios hijos sean los mismos que apliquen para los ciudadanos”.

adriana.neneka@gmail.com