Cambio y fuera

De la furia a la ética

En nuestro país es fácil enfurecer. El funcionario del agua que se traslada en helicóptero mientras miles de mujeres caminan durante horas para llenar una cubeta. La casa blanca y las compras de la esposa del Presidente en Beverly Hills, frente a 2 millones de jornaleros mexicanos que trabajan como esclavos. Relojes millonarios en la muñeca de un dirigente político, fraudes que se cubren con el erario, partidos que pagan multas con recursos públicos, licitaciones a modo…

Toda una generación recibe estas “enseñanzas”. Y todo se aprende. Se aprende a ser corrupto o a ser honrado. Por eso, “los empresarios involucrados en la educación debemos esforzarnos por ser lecciones vivientes de ética”, me dice Juan Manuel López Garduño. Observador y crítico permanente de los proyectos gubernamentales en tecnología educativa, desde Enciclomedia y HDT hasta las tabletas de hoy, el director de Edumundo 360, con 25 años de experiencia en cómputo educativo, advierte: “Hay demasiado en juego para México, después de 12 años ya no hay tiempo para improvisaciones, se requiere una visión de Estado donde el motor sea la vocación por educar y no la oportunidad de hacer negocio”.

En Edumundo 360 se desarrolló la plataforma ÉTICA: Educación y Tecnología para la Integración de Comunidades de Aprendizaje, un proyecto con perspectiva comunitaria que abarca el desarrollo de habilidades para cada etapa clave de la vida, de preescolar en adelante, dentro y fuera del aula. Pone énfasis en la lectoescritura. Y es que, para el especialista, no hay democracia sin lectores, ni futuro para México sin ética: “¿De qué sirven las habilidades digitales si un niño no sabe leer, entender las tesis centrales de un argumento y expresar sus ideas de manera articulada para compartirlas, confrontarlas y construir nuevos conocimientos?” Sistemas de cómputo cambian todo el tiempo, pero la comprensión lectora seguirá siendo básica en el desarrollo intelectual, para saber distinguir entre un dato y una opinión, para contrastar distintas informaciones, para identificar incongruencias y saber emitir juicios bien estructurados, para desarrollar ideas propias y aprender a comunicarlas. La “bonanza informativa cibernética” en un entorno social de bancarrota ética “solo alimentará esa dinámica, frecuente en las redes sociales, de condescendencia dogmática entre afines o de confrontación estéril entre opuestos”. Se requiere educar en ciudadanía.

Y pasar de la furia a las ideas. “Imaginar un futuro en lugar de solo aceptarlo”, diría Eduardo Galeano.

adriana.neneka@gmail.com