Cambio y fuera

Contingencias ambientales, las omisiones/ II

Que la modificación del programa Hoy No Circula es insuficiente y no solucionará la contaminación ambiental en la Ciudad de México porque no ataca el problema de fondo, lo dijo hace unos días en conferencia el doctor Leopoldo Martínez Flores, académico de la maestría en Proyectos de Desarrollo Urbano de la Universidad Iberoamericana. Y es que, advierte, esa es solo una de las 116 medidas que se requieren.

El especialista en transporte, ecología y ecosistemas urbanos lo sabe bien porque participó como asesor técnico, junto con otros expertos, en la elaboración del Programa para Mejorar la Calidad del Aire en el Valle de México 2011-2020 (Proaire) aprobado por la Comisión Ambiental Metropolitana, las secretarías del Medio Ambiente del gobierno de la Ciudad de México y del Edomex, la Semarnat, la Secretaría de Salud, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Copefris) y el Centro de Estudios sobre Equidad y Desarrollo, AC.

Sí, el programa que pidió el presidente Peña Nieto a raíz de la contingencia ambiental, el que exigen ahora diputados y senadores para impulsar el transporte público, el que pretende diseñar en plena crisis la Comisión Ambiental de la Megalópolis, ya existe. Pero ninguna de las instancias de gobierno que se comprometieron a gestionarlo y darle seguimiento lo hizo. Realizado con una visión integral para implementarse a lo largo de diez años, con la idea de que cada administración lo retomara sin importar afiliaciones políticas y sí criterios científicos cuya prioridad es la salud de la población, fue ignorado.

Uno de los autores del programa, el maestro en Medio Ambiente y Desarrollo, Roberto Muñoz, señala "la omisión de funcionarios federales y locales" del diagnóstico y de las 81 medidas y 116 acciones contenidas en Proaire que, agrupadas en ocho estrategias, abordan la protección a la salud, la disminución del consumo energético, la movilidad y regulación del parque vehicular, el aprovechamiento tecnológico en el control de las emisiones, el fortalecimiento de la educación ambiental y la participación ciudadana, la conservación y restauración de áreas verdes y el papel imprescindible de la investigación científica y técnica para la gestión de la calidad del aire en el Valle de México.

Muñóz enumera múltiples medidas calendarizadas que ya deberían estar funcionando y a las que no se les dio seguimiento. Y es que, lamenta, "en la Ciudad de México tenemos un sistema de monitoreo atmosférico de primer mundo y un problema de calidad del aire que nadie gestiona a fondo".

(https://comisionambiental.files.wordpress.com/2013/01/proaire2011_2020-1.pdf) 


adriana.neneka@gmail.com