Cambio y fuera

'Arte para la convivencia y educación para la paz'

Es el título de un libro, de autoría colectiva, que presentamos ayer en el contexto de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca. Coordinado por la antropóloga Lucina Jiménez, directora de ConArte, sale a la luz en un momento definitivo de la historia contemporánea: el ascenso de Donald Trump al poder, lo que nos hace vislumbrar una nueva era con escenarios aún impredecibles.

Tan azorados estamos, que la noticia nos distrajo por unos días de nuestras pesadillas cotidianas: la violencia, la corrupción y la inseguridad, el secuestro y la trata de personas, los feminicidios, los desplazados y los desaparecidos, el maltrato a migrantes en las fronteras y tantos rostros de la realidad que los medios y las redes insistimos en exhibir sin explicarnos todavía cómo es que llegamos a esto. Porque el miedo de pronto se convirtió en negocio, la vulgaridad en inversión y la idea de que vivimos todo el tiempo con el agua al cuello, como diría Umberto Eco, en alimento de todos los días.

En ese entorno, el libro que presentamos ayer, editado por el FCE, es más que un acto de resistencia contra la desesperanza y un paso firme contra el miedo. Es un cúmulo de experiencias, metodologías y propuestas para una vida más humana, más libre y, sí, más feliz, desde la puesta en práctica de una visión renovada alrededor del tema de una educación para la paz y del poder de las prácticas artísticas en la vida de la gente y en la reparación de relaciones sociales lastimadas por la violencia.

Los textos que lo integran, escritos por profesionales de diversas disciplinas, gestores culturales y artistas de varias nacionalidades, nos acercan a la casa de las ideas que es nuestro cerebro, porque como establece la Unesco: "Si la idea y la violencia nace en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde hay que combatirla". Pero también nos sacuden del ensimismamiento con la narración de experiencias exitosas que han tenido lugar en diversas ciudades del mundo, desde Ciudad Juárez hasta Medellín y otras en Europa, Medio Oriente y África, que optaron por no aceptar la fatalidad como destino y encontraron que el arte es capaz de transformaciones insospechadas a nivel personal y colectivo. Y que también hay que educar para el asombro y la diversidad.

Un libro así nos reconcilia con la especie.

adriana.neneka@gmail.com