Cambio y fuera

Panamá, después del penalti

Dicen que el viaje está en la mirada, pero también en las preguntas que llevas como equipaje y en las historias que recoges en el camino.

La primera: hace un mes, un árbitro le arrebató a Panamá el pase a la final de la Copa Oro 2015 cuando le regaló un penalti a México. Los jugadores protestaron con una pancarta que decía “Ladrones corruptos”, por lo que la Concacaf les impuso una sanción de 15 mil dólares. En solidaridad, los medios de comunicación en Panamá organizaron una colecta pública para saldar la multa. Alcanzada la suma, que ya había pagado la Federación Panameña de Futbol, decidieron repartir el monto entre los jugadores. Pero ellos optaron por donarlo a la Fundación del Niño con Leucemia. La campaña se llamó: Futbol con dignidad.

Otra: en 1989, cuando Estados Unidos invadió Panamá para detener al dictador Noriega y murieron cientos de civiles, el país sufría una crisis social y económica. Hoy sostiene un crecimiento promedio de 8 por ciento anual desde hace una década. La tasa de pobreza disminuyó de 48.5 por ciento en 2002 a 27 por ciento en 2011 y la pobreza extrema, de 21 a 11 por ciento.

Más: los modernos rascacielos de la ciudad conviven con las edificaciones coloniales, afroantillanas, neoclásicas y art decó del Casco Antiguo, que sobrevivió a tres incendios en el pasado. Y el Canal de Panamá, esa maravilla de la ingeniería que cumplió ya 101 años y apenas 15 en manos de los panameños, está en proceso de ampliación.

Visité Panamá la semana pasada como jurado del Premio Fernando Eleta Casanovas 2015 que organizan el Centro Latinoamericano de Prensa (Celap) y la Fundación Eleta, para reconocer los mejores trabajos periodísticos en torno al Patrimonio Cultural y Natural. Compartí la tarea con Octavio Enríquez, colega nicaragüense; Noris Salazar, investigadora del Instituto Smithsonian y Fidel Jaramillo, representante del BID. Los 40 reportajes impresos, de radio, tv y multimedia que revisamos fungieron de piraguas a veces y de barcos otras, para acercarnos a Panamá desde un periodismo que busca el rescate de su memoria histórica, de sus expresiones culturales multiétnicas, artísticas y literarias y que difunde su gran riqueza natural, pero denuncia con rigor la corrupción y la vulnerabilidad del patrimonio cuando la ambición entra en juego.

Muchas preguntas en el equipaje tuvieron respuesta en el periodismo de fondo. Ya de vuelta, recordé a Italo Calvino y su idea de que una ciudad no son las 77 maravillas que ofrece, sino la posibilidad de contestar a una pregunta que le hagas.

adriana.neneka@gmail.com