Cambio y fuera

Michoacán

Urge una  respuesta a la tierra de las mariposas Monarca, del Festival de Cine, de Santa Clara del Cobre, de Paracho, Pátzcuaro, Tingambato, de la espléndida artesanía, del arte colonial y de millones de personas que requieren cambios reales.

En su sección “El zoo del siglo XXI”, El Mundo la presenta como “Justiciera contra templarios”. La carismática mujer, a quien llaman Comandante Bonita, aparece en la foto con una Colt 45 entre sus manos y una pose desafiante ante la cámara de Félix Márquez. Que “lleva las uñas perfectamente arregladas” y que es una de las pocas mujeres en los grupos de autodefensa que luchan contra los narcos, escribe el reportero  Jacobo G. García.

Dicen que la mujer nunca había dado un tiro en su vida y recorría el país como gerente de una tienda de modas “hasta que un día se cansó de extorsiones, de violaciones y de ver cómo desaparecían a su gente”, por lo que se unió a los grupos de autodefensa. “Yo voy a luchar por tener un país libre de esta basura de los cárteles de la droga. Tengo dos hijas y no quiero que crezcan en este ambiente”. Es la única mujer que participó en la toma de Parácuaro y Nueva Italia… donde “disparó como cualquier otro”.

Fascinado con el personaje (que lo es, sin duda), el reportero hace una analogía con las Adelitas de la Revolución y la entrevista luego de una reunión en Temascaltepec donde ella participa con la plana mayor de las autodefensas. “Testosterona pura”, describe el reportero y agrega que allí había otra mujer, pero que solo La Bonita se unirá después al contingente “cuando haya que echar plomo”. No dudo de la dificultad del trabajo periodístico y, menos aún, de la valentía de esta mujer que, como tantos michoacanos, optó por organizarse y defenderse sola de la delincuencia ante la omisión gubernamental. Pero el lenguaje importa. Como en el caso de Alfredo Castillo, cuando dijo que su labor como comisionado equivale a la de un director técnico de futbol.

El lenguaje importa porque corre el riesgo de darle glamour a una situación donde éste es imposible y de banalizar la dolorosa realidad que vive Michoacán, donde (como narró Rodolfo Montes en estas páginas) la directora de un kínder en Apatzingán pide ayuda urgente de psicólogos para sacarles a los niños el terror con el que volvieron a clases, donde, en medio de los operativos de seguridad federal, el lunes murieron a balazos cinco personas, entre ellos un niño de dos años y una bebé de un mes, en el municipio de Susupuato...

Durante la ceremonia del 25 aniversario de Conaculta se anunció oficialmente el programa Cultura en Armonía para la Reconstrucción en Michoacán. ¿Cómo? ¿Con quiénes? ¿En qué consiste? ¿A partir de cuándo?

Le urge una respuesta a la tierra del Paricutín, de las mariposas Monarca y las Fiestas de Día de Muertos, del Festival de Cine de Morelia, de Santa Clara del Cobre, de Paracho, de Pátzcuaro, y Tingambato, de los manantiales, de las montañas y los bosques y de la espléndida artesanía, del arte colonial en Morelia… Le urge a la tierra de Alfonso García Robles (Nobel de la Paz), Sergio Magaña y Luis González y González, la de Ríus y Naranjo, Feliciano Béjar, Concha Urquiza, Alfredo Zalce… y a millones de personas que no solo requieren “nuevas narrativas”, sino cambios reales que, desde la raíz más profunda, les den un horizonte de futuro con esperanza.

adriana.neneka@gmail.com