Cambio y fuera

Melecio Galván, el artista secreto

En 1982, en plena efervescencia creativa, a los 37 años, cuando alcanzaba la maestría en el dibujo con su serie más reconocida, Militarismo y represión; cuando ilustraba Incidentes melódicos de un mundo irracional, de Juan de la Cabada; cuando sus trazos rozaban la perfección, llegó la muerte. Y Melecio Galván es colgado como un Cristo a un poste de luz en las orillas de Chalco, con las manos destrozadas y el cuerpo desangrado. Los feroces protagonistas de sus dibujos cobraron vida y dejaron sobre el artista la huella de la tortura y de la violencia que tanto combatió. El MP declaró: "suicidio".

De la nota roja lo sacaron sus fieles y devotos compañeros del grupo MIRA; Lelia Driben con su libro Melecio Galván, el artista secreto (IIE, Unam, 1994), Arnulfo Aquino con el suyo, Melecio Galván, la ternura, la violencia (INBA, Cenidiap, 2011) y, desde luego Amaranta, la hija del artista que recibió el legado de la obra en 2003 y asumió, con una beca del FNCA, el compromiso de restaurarla, conservarla, difundirla, darle el lugar que merece en el espacio del arte y llevarla a diferentes ciudades del país.

Así viajaron sus ilustraciones de Cien años de soledad, su serie Las Amarantas, los resultados de su maestría en la historieta, sus extraordinarios retratos... Dentro del equipaje iba también el acento poético y lúdico de quien amaba a Thomas Mann y a Goethe, escuchaba con fervor a Beethoven, Berlioz, Bartok, Los Beatles, Pink Floyd y Moody Blues, y cuyas referencias plásticas más importantes descansaban en Da Vinci, Miguel Ángel, Durero, Goya, Rembrandt, Picasso y Bacon. Su obra tiene lo de los clásicos: virtuosismo, vigencia intemporal y fuerza para conmover, no como documento histórico, sino como espejo del alma de la humanidad. Entinta el dolor, el absurdo, la locura y la violencia, pero también la ternura y la posibilidad de soñar, en una permanente trasgresión de los conceptos tradicionales de belleza.

Tres décadas después de su muerte, le seguimos llamando "el artista secreto", como se titula la exposición actual de sus dibujos en el Centro Vlady de la Ciudad de México. ¿Hasta cuándo? El Museo de Arte Moderno, su destino lógico, ha cancelado en tres ocasiones retrospectivas de su obra en administraciones pasadas. La última vez, con el argumento de que: "No es compatible con el proyecto institucional". Entonces, ¿por qué la beca del FNCA y un libro en el INBA?

De la posteridad, decía Duchamp, se encarga el tiempo. Del ahora, somos responsables. Y Melecio merece un sitio en la historia del arte como uno de los mejores dibujantes mexicanos del siglo XX.


adriana.neneka@gmail.com