Cambio y fuera

Mariposa Monarca

Habita el planeta desde hace 2 millones de años y ha sobrevivido a especies desaparecidas como los dinosaurios. Cada año, desde tiempos remotos, emprende el vuelo desde Canadá y Estados Unidos y recorre unos 5 mil kilómetros guiada por el sol, su memoria genética y el aroma de sus antepasados, para llegar al santuario. Es la mariposa monarca y ya está en México.

No hay otra especie de insectos que emigre y vuele esa distancia, que ofrezca tal espectáculo, que llegue puntualmente a bosques templados como los de Michoacán y el Estado de México, cada noviembre, para hibernar, reproducirse y que nuevas generaciones de Monarcas regresen a Canadá y Estados Unidos en marzo. Fenómeno biológico único en el mundo, es asombroso en muchos sentidos, como lo demostró recientemente cuando, ante el huracán Patricia, la monarca cambió su ruta y se refugió en las cañadas de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, en espera de un mejor clima para luego retomar el camino hacia los pinos, encinos y oyameles del Altiplano.

He visitado diversos santuarios de la monarca, me han sorprendido millones de mariposas que tapizan los troncos y ramas de los oyameles para levantar el vuelo, copular y danzar cuando las toca el sol y he visto el azoro en los ojos de los niños. Pero también es asombroso el esfuerzo conjunto de comunidades locales, organizaciones conservacionistas nacionales e internacionales y agencias gubernamentales de los tres países para frenar la deforestación —que amenazaba el hábitat de las mariposas— y ofrecer alternativas de desarrollo a cientos de familias con el aprovechamiento sustentable de su entorno natural.

Hoy, la Reserva Biológica Mariposa Monarca —que abarca 56 mil hectáreas— brinda importantes servicios ecosistémicos: las actividades turísticas benefician a más de 50 comunidades y atraen en promedio a 100 mil visitantes al año; el aprovechamiento sustentable de los bosques, que almacenan más de 150 mil toneladas de carbono por hectárea, colabora a la mitigación del cambio climático; además de su rica biodiversidad, estos bosques alimentan al río Balsas y al río Lerma que proporcionan agua para la Ciudad de México y comunidades aledañas...

A pesar del esfuerzo, las monarca siguen en riesgo. Ahora, más que por la tala ilegal o el cambio climático, por el cultivo de transgénicos y el uso de herbicidas con glisofato en Estados Unidos que han provocado la pérdida de enormes campos de asclepias, planta de la que se alimentan las larvas de mariposa.

Palabras sabias de una campesina de Angangueo: "En la naturaleza, nada ni nadie sale sobrando".


adriana.neneka@gmail.com