Cambio y fuera

Luto por Goyo, por el periodismo

El asesinato de Gregorio Jiménez en Veracruz indigna, duele, pero además es una grave señal. Primero lo secuestraron. Periodistas de todo el país y del mundo se manifestaron.

En un país en paz, un periodista no debería ser noticia. En un país seguro, la nota del asesinato de un reportero sería una rareza. En un país donde rige el Estado de derecho, solo los delincuentes tendrían miedo. En un país libre, nadie sufriría amenazas por su trabajo o sería obligado a guardar silencio. En un país donde gobernar es servir, la indolencia sería inimaginable.

El asesinato de Gregorio Jiménez en Veracruz indigna, duele, pero además es una grave señal. Primero lo secuestraron. Periodistas de todo el país y del mundo se manifestaron en las calles y en las redes sociales para exigirle al gobierno del estado encontrarlo y regresarlo con vida, las asociaciones a favor de la libertad de expresión, nacionales e internacionales, se sumaron… Sin embargo, el cuerpo del reportero apareció antier en una fosa clandestina. Javier Duarte guardó silencio, pero la procuraduría del estado se apresuró a informar que todo se debió a “una venganza personal”. Es decir, la sociedad civil avanza, pero el poder sostiene prácticas que creíamos del pasado y a las que muchos medios se someten.

Un testimonio: “Estamos llenos de rabia por la muerte de Gregorio, pero más nos indigna la ‘orden’ girada desde lo más alto del Palacio de Gobierno: ‘No se puede asistir ni cubrir las marchas en honor a Goyo’. De tajo, esa fue la indicación girada a todos los medios de comunicación que mantienen un convenio con ellos. Los propietarios, por supuesto, son empresarios, no periodistas; ellos no sienten como suya la pérdida y solo hacen llegar esta orden a sus empleados, los reporteros, que somos carne de cañón, los que tenemos que golpear a través de nuestros textos a un político cuando no paga y luego sobarle cuando ya hizo el respectivo depósito”. El texto de un colega amenazado, que pide no revelar su identidad, es claro.

Según Artículo 19, de 2000 a la fecha han sido asesinados 75 periodistas en México; 15 de ellos en Veracruz, de los cuales 10 han caído durante la gestión de Javier Duarte, que solo lleva dos años en el gobierno. Las consignas: “Ya Basta”. “Ni uno más…” parecen insuficientes. Por eso, Artículo 19 solicita a las autoridades no descartar en la investigación el trabajo periodístico de Goyo que recientemente giraba en torno a los secuestros.

Y por eso, nos sumamos a lo que dice Marcela Turati, de la organización Periodistas de a Pie, en su carta al reportero: Lo que sigue, Goyo, es hacer periodismo. Es hacer lo que sabemos. Usar la rabia, la indignación, la tristeza hasta construir esperanza. Que nos tengan miedo, que aprendan a respetarnos, hasta lograr que tu historia no se repita. / Lo que sigue es investigarlos. Una vez más se metieron con uno de nosotros, y ya estamos cansados. / No recuerdo desde cuándo nos expulsaron de las redacciones y nos obligaron a salir a las calles, como nómadas, a pedir justicia, a pedir que el siguiente aparezca, a enterrar a los que siguieron, a gritar que paren esta cacería / Queremos volver a reportear, tú lo entiendes. Queremos seguir haciendo periodismo y morir de viejos, y morir tranquilos, llenos de experiencias, y morir sonrientes.

adriana.neneka@gmail.com