Cambio y fuera

Lecturas cruzadas

La semana pasada Rubén Mosso informó en MILENIO que, entre 2011 y 2015, la importación de armas de fuego a México, para combatir al narcotráfico, aumentó 331 por ciento, en comparación con el periodo 2006-2010, según reveló el Instituto Internacional de Estudios de la Paz en Estocolmo.

En contraste con ese gasto, la Unicef acaba de manifestar ante la SHCP su preocupación de que los ajustes al presupuesto del gobierno federal impactarán en 15 programas transversales con 4 mil 725 millones de pesos menos, es decir, una reducción de 14.6 por ciento en la atención a la infancia. El impacto de recortar recursos para la salud y la educación en los niños "es irreversible", advierte Erika Strand, jefa de Políticas Sociales de Unicef (entrevista de Nurit Martínez, El Universal, 1/3/16). También analiza las consecuencias de similares recortes durante la crisis económica 2008-2009: hay 1.5 millones de niños menores de 5 años con desnutrición crónica, una condición que no solo impacta físicamente, sino en el desarrollo cognitivo para toda la vida.

Mientras que el recorte al presupuesto para cultura es de, por lo menos, 26 por ciento, igual que el previsto para los recursos destinados al Medio Ambiente, la ostentación en los gastos de la clase política raya en la vulgaridad.

El dato lo proporciona Joaquín López-Dóriga (MILENIO, 1/3/16): "Ahora se sabe que desde que Air France vuela su A-380 con Clase-1, los diputados han sido sus mejores clientes. El ida y vuelta en esa primera vale 400 mil pesos". Poco antes se hizo público que empleados de la Secretaría de la Función Pública, es decir, funcionarios de la "institución anticorrupción", pueden cenar en los más lujosos restaurantes de Londres, caviar con champán, porque se les asignan 450 dólares diarios en viáticos. Con cargo al erario de un país con 52 millones de personas en la pobreza.

Por un lado, los abusos y la corrupción que cuestan al país 9 por ciento del PIB; por el otro, enormes sumas destinadas a una guerra que solo violencia, muerte y más descomposición ha traído a México.

¿Podemos pasar de ser una sociedad de espectadores del horror, el dispendio y el empobrecimiento social, cultural, ambiental y moral a una sociedad participativa que incida en políticas públicas? Hay ejemplos como la Iniciativa Ciudadana de Ley 3de3 por la transparencia y contra la corrupción, o el debate sobre la despenalización de la mariguana que surgió de la ciudadanía, que nos alientan a pensar que es posible.

Es cuestión de convencernos, como diría Lourdes Arizpe, de que estamos aquí, no para contar la historia, sino para crearla.


adriana.neneka@gmail.com