Cambio y fuera

Inclusión

Afuera, la vida urbana con su ruido incesante transcurre como siempre. Una vez que se abre la puerta, el interior del lugar te recibe con un cartel que dice: “Dale voz a tus manos”.

En el cartel está el abecedario del lenguaje de señas y la frase: “Nos unimos por respeto a las personas sordas”. Se trata de una escuela mixta para alumnos de escasos recursos donde 85 por ciento tiene beca. Se fundó desde 1884, pero a partir de 2013 decidió abrir sus puertas a niños y niñas con discapacidad auditiva para que puedan completar su secundaria y bachillerato. “Aquí, nosotros nos adaptamos a ellos, no al revés”, me dice el doctor José Antonio Ezquerra, presidente del Patronato del Colegio Jesús de Urquiaga IAP. En eso veo a una persona de intendencia dialogando a señas con un niño. Y es que aquí, los directores, los profesores, los 661 alumnos (de preescolar en adelante) y todo el personal aprenden el lenguaje de las manos para comunicarse con aquellos habitados por el silencio.

Para llegar a tiempo, hay quienes se levantan a las 4:30 am porque vienen a dejar a sus hijos, desde lugares tan lejanos como Amecameca, en el Edomex, hasta el sur de la Ciudad de México, con el sueño de que sus hijos prolonguen sus estudios. Porque las instituciones especiales solo ofrecen la primaria, y a falta de escuelas incluyentes, quedan los semáforos como futuro para subsistir del comercio informal. Según Inegi hay 700 mil personas con discapacidad auditiva en México, 6 mil nacen cada año, la mitad de ellas no va a la escuela y solo 0.2 por ciento llega a la universidad. Hasta 2012, solo había en el país 44 intérpretes acreditados en la Lengua de Señas Mexicana.

Gracias a donativos en especie y a las cuotas de recuperación, el colegio es autosustentable. Hoy tienen a 34 niños sordos en secundaria y están abiertos a recibir más, en sus impecables instalaciones, patios de juego, auditorio, biblioteca… y tres aulas adaptadas para ellos, con pizarrones inteligentes, duela especial para que puedan percibir las vibraciones de las pisadas y un nuevo sistema de alarmas. Salvo Inglés y Matemáticas, comparten con los otros niños las demás materias y actividades deportivas y artísticas con el apoyo de intérpretes capacitados, maestros especiales y un psicólogo.

La idea es darles herramientas para poder vivir dignamente. Y que los niños oyentes y sus padres descubran la riqueza de un entorno incluyente y cooperativo donde es posible el tránsito del silencio absoluto a la fiesta de un coro mixto de voces y señas.

adriana.neneka@gmail.com