Cambio y fuera

Futbol, mujeres y “relajo”

Interesante que el futbol genere un debate acerca del lenguaje, pero creo que al defender ese grito no se defiende el derecho a la libertad de expresión, sino el derecho al “relajo” que parece incluir al "bullying".

Desde niña me gusta el futbol, como a todas las mujeres de mi familia. Recuerdo llegar al departamento de mi abuela materna y encontrarla frente a un televisor donde no se veían más que rayas blancas y negras, pero ella seguía el partido con el oído y en espera del gol de su ídolo, Enrique Borja. Ya mayor, mi madre también seguía todos los juegos y al final siempre me llamaba para comentarlos. En la adolescencia formé parte de un equipo femenil y entrenaba todos los sábados en los campos Herdez. Entonces era fan de Gerhard Müller, el delantero alemán que brilló como máximo goleador en la Copa Mundial de México 70. Mi hija también jugó en la selección de su escuela y luego en una liga en la Magdalena Mixhuca…

El futbol es muy emocionante, sobre todo en los mundiales. Cuando cae un gol, nadie piensa en la corrupción de la FIFA ni en los monopolios televisivos, los intereses comerciales o en los problemas del mundo. La cancha y los jugadores, por unos minutos, son el mundo. Y nos entregamos a la espontaneidad, gritamos, celebramos y nos ponemos la camiseta. Por unos minutos todos somos iguales. Pero como todo juego, es tan fantástico como efímero. Y luego llega la reflexión.

En el Mundial de Brasil, la reflexión se anticipó con la polémica alrededor del grito: “Eeeh… ¡puto!”, que l@s aficionad@s mexicanos solemos soltarle en los estadios al portero del equipo contrario mientras despeja. ¿Por qué lo hacemos? Samuel Ramos lo atribuiría al machismo mexicano, del que decía: “En sus combates verbales atribuye al adversario una feminidad imaginaria, reservando para sí el papel masculino. Con este ardid pretende afirmar su superioridad sobre el contrincante”.

Es interesante que el futbol genere un debate acerca del lenguaje y en momento alguno estaría de acuerdo en censurarlo. Pero creo que al defender ese grito, no se defiende el derecho a la libertad de expresión, sino el derecho al “relajo” que, en este caso, parece incluir el derecho al bullying. ¿Es ético gritar masivamente “¡puto!” en el estadio, pero no en las aulas? ¿Eso que cuestionamos en las redes sociales y que nos parece discriminatorio en las calles se vale en la tribuna?

Echando “relajo”, el joven mexicano Jorge Alberto López se lanzó de un crucero y desapareció en el mar bajo la euforia del alcohol cuando celebraba el empate con Brasil. Echando “relajo” en una borrachera, cuatro mexicanos, entre ellos Sergio Israel Eguren Cornejo y Rafael Miguel Medina Pederzini, los dos directivos del PAN en el DF, funcionarios de la delegación Benito Juárez, fueron arrestados en Fortaleza, según la versión policiaca, porque manosearon a una mujer y golpearon salvajemente al marido que la defendió. De 11 detenidos que van en el Mundial, nueve son mexicanos. Los otros dos por desacato a la autoridad y tres más por violencia física.

La persistencia de la cultura machista, que lastima tanto a mujeres como a hombres, resulta tan anacrónica como la homofobia. Y como el estereotipo femenino que manejan los anuncios de Tecate, cuyos autores no se han dado cuenta de que a nosotras también nos encanta el futbol.

adriana.neneka@gmail.com