Cambio y fuera

Contingencias ambientales, salud y desinformación/ y III

El tema de la contaminación ambiental regresó a la agenda. ¿Desaparecerá luego del 30 de junio hasta la próxima emergencia? Los indicadores en la salud de los habitantes de Ciudad de México y el detrimento en su calidad de vida exigen la permanencia de medidas a corto y a largo plazo. Y una, que no se ha dado, es la información confiable, oportuna y eficiente.

"Solo cuando el ciudadano sea bien informado y cobre conciencia de que la contaminación ambiental es ya un grave problema de salud pública, estará dispuesto a participar, apoyar y aceptar medidas amargas pero necesarias", dice el doctor Leonardo Martínez Flores, autor y coordinador del Proaire (2011-2020). Mientras la gente crea que es un problema ajeno, en tanto se insista en medidas coercitivas y no persuasivas, el descontento seguirá, abunda el especialista Javier Riojas.

Se necesita saber, por ejemplo, que los motores de combustión interna generan un tipo de partículas que no se miden en los Imeca y causan graves daños a la salud. Son tan finas (menos de 2.5 micrómetros de diámetro) que van directo a los alveolos pulmonares y la exposición prolongada a éstas se asocia con el aumento de casos de cáncer y de infartos en la CdMx. Saben los expertos, como Roberto Muñoz, que en 2014 se estimaron más de 120 días con mala calidad del aire por las partículas PM2.5 que no se consideran en programas de contingencia.

El doctor Martínez Flores insiste, desde 2011, en la necesidad de modificar el programa de contingencias con un sistema de alerta más temprana en lugar de que se active cuando los niveles de contaminación ya rebasaron la norma y el daño a la salud está hecho.

En la emergencia actual por los altos niveles de ozono, son necesarias medidas como la disminución del parque vehicular y de la emisión de contaminantes que genera la industria... pero, como asegura Martínez Flores, no importa cuánto se endurezcan las medidas, el asunto no se resolverá sin atacar el problema de fondo, cuyo origen está en el crecimiento desordenado de la Ciudad de México, los usos de suelo, el caos espacial de orígenes y destinos tanto de personas como de mercancías, la total falta de coordinación entre diferentes órdenes de gobierno a nivel municipio-estados y de estados-Federación... "Se requieren cambios estructurales, una modificación a fondo de los programas de desarrollo urbano... Llevaría tiempo, pero es posible". También, agregaríamos, se necesitan más árboles y áreas verdes y menos malls y segundos pisos.

Luego de años guardado en el cajón, vuelve a hablarse de Proaire. Esperemos que el tema no se esfume con las lluvias.


adriana.neneka@gmail.com