Cambio y fuera

Conspiración femenina por la paz

Luego de Ayotzinapa decidieron unirse a las marchas en solidaridad con los padres de los 43 estudiantes desparecidos y llevar con ellas a sus hijos, algunos pequeños, otros adolescentes. Se organizan por WhatsApp. Así, participaron en la manifestación del 20 de noviembre que terminó en el Zócalo con granaderos y gases lacrimógenos. La mañana siguiente las despertó con un llamado en el chat: “Mujeres, vamos a tejer la paz. Nos tenemos que hacer visibles, hagamos algo para desactivar la violencia. Por nuestros hijos”.

El movimiento Madres Patria Mx comenzó así, como un grupo de mujeres que, en la diversidad, comparten un lenguaje común: son mamás. Su chat comenzó a multiplicarse, a enlazarse con otros colectivos como “Posteando por la paz”, “Contingente Carriola”, ConArte… Y se hicieron visibles. Ataviadas de negro, junto con sus hijos de blanco, siempre cantando contra la indiferencia y el miedo: en la Estela de Luz, en una procesión a la Catedral Metropolitana el 12 de diciembre, dentro de un centro comercial en plena Navidad, en un supermercado, en la Cineteca… Y el pasado domingo, en la marcha de las madres de los 26 mil desaparecidos en México.

Conscientes de que “la educación y la actitud frente al mundo se construye en casa”, y lejos del estereotipo que idealiza a la figura materna,  Madres Patria Mx propone empoderar la fuerza femenina y en pleno 10 de mayo hizo público un manifiesto en el que evocan a la madre como tejedora. Del video que circula en las redes y de una charla con integrantes del grupo, resumo: No hace falta tener hijos para ser madre. Se es madre de la madre, de los hermanos, de los amigos, de los sobrinos, del padre… Hoy que la violencia abrasa a nuestro país, que vulnera a los hijos de México, que vivimos con la sensación de que todo cae en pedazos, el ejercicio constructivo de la maternidad puede ayudarnos a encontrar los trozos perdidos para volverlos a tejer… Tejer palabras, ideas, propuestas y acciones que contribuyan a la construcción de la ciudadanía para desactivar la violencia. Estrechar vínculos para dejar de ser vulnerables y hacer valer nuestros derechos humanos. Crear tejidos de amor y de belleza, de conciencia y energía, desde la vida cotidiana. El coraje ciego y el rencor, la confrontación y el odio, no son una opción, hay que investirnos de paz y cambiar el discurso desde dentro.

Convocan: “Las necesitamos, madres, para conspirar a favor de la paz… No nos queda más que recuperar nuestro derecho a vivir libres… Por nosotras y por nuestros hijos”.

adriana.neneka@gmail.com