Cambio y fuera

'El Chapo' en busca de escritores

Entre 2012 y 2014, al menos tres periodistas-escritores, un argentino, un mexicano y un estadunidense, recibieron la llamada de parte de El Chapo Guzmán con la propuesta de que escribieran su biografía.

Diego Fonseca, autor de El azar y los héroes, narra en El País (11/01/16) que una mañana de enero en 2012, una amiga suya, editora de Aguilar, le llamó para tentarlo con una oferta "que no podía rechazar": El Chapo Guzmán quería contar su vida y ella lo elegía a él. Antes, un cirujano plástico, cercano al narcotraficante entonces en fuga, había llamado a la editorial con la propuesta. En su texto Maldito seas Sean Penn, el autor argentino relata las condiciones en que debía realizar el trabajo: viajes a aeropuertos indeterminados, no podía llevar celular ni computadora, el pasaporte quedaría en manos de desconocidos y viajaría encapuchado a un destino incierto para encuentros que dependerían de cuando Guzmán Loera pudiera o quisiera hablar. Fonseca no quería ser el escritor fantasma que toma dictado del protagonista, sino trabajar libremente su historia, pero confiesa que "el mal espanta al hombre pero atrapa al escritor", por lo que siguió recibiendo SMS del cirujano hasta que, luego de seis meses, el contacto se esfumó. A fines de 2014, en uno de sus talleres, un joven colega mexicano le contó una historia similar.

También en lunes, Patrick Radden Keefe, escritor y colaborador de The New Yorker, publicó su experiencia. Narra que en mayo de 2014 recibió un correo electrónico de uno de los abogados del narco con una "tentadora propuesta": El Chapo estaba listo para escribir sus memorias y preguntaba si estaría interesado en colaborar. Acababa de publicar su artículo A la caza del Chapo y en 2012 había escrito uno más con entrevistas a empleados del cártel de Sinaloa y a oficiales en su búsqueda. Ahora tenía "la oportunidad de escuchar la historia de Guzmán en sus propias palabras". Lo meditó y concluyó que su protagonista alimentaría, no la vida del hombre convertido en capo de las drogas, sino al mito romántico del fugitivo invencible. También supuso que cualquier arreglo con él podría ser ilegal ante el Departamento del Tesoro... Y dijo que no.

El tema Kate-Penn-Rolling Stone provocó un intenso debate sobre ética periodística. Y mientras tanto, una niña de 10 años y un niño de 12 morían la noche del domingo dentro de un auto balaceado en Cuernavaca; un comando mataba a siete jóvenes en una cancha deportiva en Santa Catarina, Nuevo León; la familia de Gisela Mota sigue en espera de justicia; este enero se cumple un año del asesinato impune del reportero Moisés Sánchez... Es decir, en esta historia faltan las víctimas.


adriana.neneka@gmail.com