Cambio y fuera

“Cabo Dorado”, especulación sombría

Cabo Pulmo, un paraíso natural y uno de los ecosistemas marino-costeros más ricos del planeta, está en riesgo. Esperemos que el argumento científico, el interés público y la visión de futuro pesen más que la avaricia.

Primero se llamó Cabo Cortés, luego Los Pericúes y ahora Cabo Dorado.
El megaproyecto turístico en Baja California Sur, cancelado en 2012 por el riesgo ecológico que representaba para una de las zonas de mayor biodiversidad y riqueza ambiental de México, está de nuevo en debate, con nuevo nombre.

Promovido por la empresa La Rivera Desarrollos, con inversiones de Glorious Earth Group, de Estados Unidos, y Beijing Sansong International Trade Group (compañía inhabilitada por el Banco Mundial), de China, el proyecto aledaño al Parque Marino Nacional Cabo Pulmo contempla la construcción de 22 mil 503 cuartos de alojamiento turístico en 9 hoteles, 6 mil 141 viviendas, 500 condominios, tres campos de golf… Promete 18 mil nuevos empleos, la inversión de 3 mil 600 millones de dólares y una derrama “potencial” de 900 millones de dólares anuales.

En el esquema de “desarrollo económico” que nuestros gobiernos han privilegiado durante décadas, sin grandes beneficios para el bienestar social y en detrimento de los recursos naturales, Cabo Dorado puede parecer una oportunidad, pero ¿para quién?, ¿y a qué precio?

Basta imaginar que entre La Rivera y Cabo Pulmo, la población del lugar crecerá de 400 a 150 mil habitantes, por lo menos. La concesión para el aprovechamiento del acuífero Río Santiago, principal reserva de agua en el sur de la península, fue otorgada a la empresa desde 2008 por la Comisión Nacional del Agua y, de realizarse el proyecto, representará el consumo de 75 por ciento del líquido disponible, amenazando al resto de BCS con una crisis de desabasto. A pesar de las promesas, será imposible controlar el arrastre de sedimentos hacia el Parque Marino Nacional Cabo Pulmo, que es patrimonio de la humanidad y costó a México 18 años de esfuerzo para convertirse en ejemplo mundial de recuperación ambiental… Un paraíso natural y uno de los ecosistemas marino-costeros más ricos del planeta está en riesgo.

Por eso, más de 500 científicos, académicos, instituciones nacionales e internacionales que revisaron la Manifestación de Impacto Ambiental presentada por la empresa, plagada de errores y omisiones, suscriben ya una declaración pública en la que solicitan a la Semarnat la cancelación del proyecto (www.cabopulmo.info).

Comunidades como la de Cabo Pulmo, que rescató el arrecife coralino y vive del turismo ecológico, y la de San Ignacio, que opera “el sistema de observación de ballenas mejor manejado del mundo”, demuestran que la conservación va de la mano del bienestar social. Estos ejemplos, para Exequiel Ezcurra, presidente del Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y Octavio Aburto, reconocido investigador, “contrastan con el sombrío espectáculo de las inversiones especulativas y la riqueza fácil a costa del futuro de toda la sociedad”. En su carta al titular de Semarnat afirman: “Somos amantes del progreso verdadero (…) pero no podemos ser cómplices de la destrucción”.

Esperemos que el argumento científico, el interés público y la visión de futuro pesen más que la avaricia, tan frecuentemente vestida como “desarrollo económico” en nuestro país.

adriana.neneka@gmail.com