Argumentos a debate

Hacia una teoría de la desigualdad: Piketty en México

La semana pasada, el reputado economista francés Thomas Piketty estuvo en México presentando en distintos espacios académicos, políticos y editoriales su más reciente libro El Capital en el Siglo XXI. Se trata de un exhaustivo análisis de historia económica a partir de bases de datos que por más de quince años el autor fue sistematizando sobre la dinámica de la distribución de la riqueza y el ingreso desde el siglo XVIII y hasta el presente, haciendo uso de registros fiscales. El libro ha sido un fenómeno editorial no sólo por la impresionante base cuantitativa que le da sustento sino por uno de sus argumentos centrales que, en palabras de Paul Krugman, corresponde a una "teoría unificada de la desigualdad". Para Piketty, uno de los efectos del capitalismo actual es que los ingresos que se obtienen a partir del capital –fábricas, negocios, propiedades y otros- ha sido consistentemente mayor a la que se obtiene a través del trabajo lo cual comporta una cada vez más amplia brecha de desigualdad entre ricos y pobres. Siguiendo aquí, en cierta medida, a Karl Marx y a su obra a la que Piketty rinde homenaje en el título, señala que la riqueza se ha venido concentrando de una forma espectacular desde 1980 en cada vez menos personas lo cual distorsiona la democracia y genera altos niveles de malestar social que podrían acabar dando lugar a una gran inestabilidad política, tanto pacífica como violenta. De acuerdo con su análisis, el mundo se acerca peligrosamente a uno de los niveles más altos de desigualdad que jamás haya visto la historia. Se trata de aquel alcanzado en el periodo previo a la Primera Guerra Mundial en donde la espiral de desigualdad concentró la riqueza como nunca antes. En una palabra, según Piketty, en sociedades estancadas –con bajo crecimiento y nulo o bajo crecimiento demográfico, la riqueza acumulada en el pasado adquiere una importancia considerable. De acertar en sus proyecciones, en el siglo XXI la desigualdad global será igual o mayor a la vista en el siglo XIX europeo. La propuesta del autor para enfrentar esta situación tiene que ver con la transparencia y el combate a la corrupción. Es necesario, señala, que las autoridades fiscales informen a la sociedad cuántas personas se ubican en los niveles más altos de ingreso y a cuanto ascienden sus ganancias para plantear después impuestos progresivos sobre los ingresos y la riqueza acumulada. Por otra parte, subraya que la desigualdad es un freno al crecimiento económico y que lo único que puede promover una mayor movilidad social es la inversión social y educativa.

A México, un país si bien no incluido en su obra por lo que señaló fue la falta de información suficiente, Piketty lo compara con países como Francia y Rusia donde, en sus palabras, "algunos de los millonarios de hoy no se volvieron ricos a través de la innovación sino que fue la privatización barata de bienes públicos un factor que impulsó su riqueza".