Argumentos a debate

La primera embajadora de Estados Unidos en México

Pocas decisiones del presidente Obama han tenido una carga simbólica tan relevante hacia nuestro país como la reciente nominación de Maria Echaveste como nueva Embajadora de los Estados Unidos en México. De ser confirmada esta nominación por el Senado, sería la primera vez en la historia de las relaciones bilaterales en que una mujer encabeza esta importante legación diplomática en nuestro país y también la primera vez que un hijo de mexicanos obtiene esa posición. Conocí a María hace algunos años durante mi participación en el Foro para el futuro de las relaciones entre México y Estados Unidos auspiciado por el ITAM y la Universidad de Berkeley. Siempre me pareció una mujer admirable no sólo por su brillante trayectoria académica siempre vinculada a los temas migratorios, precisamente en la Escuela de Derecho de la Universidad de Berkeley, sino también por sus contribuciones a las relaciones entre México y América Latina durante su paso por la Casa Blanca.

Hija de inmigrantes mexicanos dedicados a la agricultura en el estado de Texas, María fue una estudiante destacada de antropología y derecho en varias de las universidades de excelencia en el estado de California (Berlekey y Stanford). Como abogada y activista a favor de una reforma inmigratoria forjó una reputación envidiable en los Estados Unidos que le abrió el paso a un trabajo cercano a miembros destacados del Partido Demócrata y, luego, a una relación profesional y personal con la entonces Primera Dama de ese país, Hillary Clinton y con el propio Presidente de los Estados Unidos. De 1993 a 1997 trabajó en el Ministerio del Trabajo en temas relacionados con el salario mínimo y las garantías sociales de los trabajos. En 1997 dejó ese cargo para convertirse en la Directora de Vinculación Institucional de la Casa Blanca donde poco a poco comenzó a asumir mayores funciones relacionadas con las estrategias legislativas, de comunicación y coordinación de la Oficina Presidencial. De 1998 a 2001, se convirtió en Coordinadora de la Oficina del Presidente Bill Clinton con especiales responsabilidades alrededor de temas relacionados, por un lado, con la educación, los derechos civiles y la inmigración y, por el otro, con la cooperación económica y en materia de seguridad entre los Estados Unidos y América Latina. Luego de su paso por la administración Clinton, Echaveste se dedicó a la academia en la Universidad de California en Berkeley, y a la consultoría estratégica en materia de derecho de las telecomunicaciones, derecho del trabajo y migratorio en el Grupo Nueva Vista, una de esas corporaciones que trabajan estrechamente con organizaciones no gubernamentales en una agenda con profunda vocación social. La nominación de Echaveste es una gran noticia para México. Se trata de una mujer sensible y conocedora como pocas de la realidad migratoria y de los retos que, en términos generales, enfrenta la relación bilateral entre México y Estados Unidos. María es una gran estadounidense, pero también una gran amiga de México. Representa lo mejor de una generación de latinos en Estados Unidos que alcanzaron posiciones de enorme relevancia política con base en un esfuerzo continuo e incansable por demostrar su capacidad.