Argumentos a debate

El peor martes de Obama, ¿también para la reforma migratoria?

El pasado martes los estadounidenses acudieron a las urnas en las denominadas elecciones de medio término en Estados Unidos para renovar la totalidad de asientos de la Cámara de Representantes y un tercio de los escaños del Senado. Se eligieron también 35 gobernadores, 46 legislaturas estatales y múltiples puestos de elección popular como alcaldías. Si bien históricamente, el partido que ocupa la Casa Blanca prácticamente en todos los casos pierde fuerza. De hecho, desde 1934 sólo ha sucedido en dos ocasiones lo contrario. La primera durante la administración Clinton en 1998 y en 2002 luego de los atentados del 11 de septiembre durante la administración de George W. Bush. No obstante, el castigo que los electores impusieron al partido demócrata y al presidente Obama en estas elecciones no tiene precedente desde la Segunda Guerra Mundial. En efecto, desde entonces los republicanos no han conseguido una mayoría a tal grado abrumadora en ambas Cámaras pero especialmente en el Senado. Los republicanos contarán con una representación más que suficiente para bloqueas las iniciativas de ley propuestas para Obama pero, más importante aún, para comenzar a operar políticamente a favor de la campaña presidencial de 2016 que extraoficialmente pero en términos reales comenzó apenas terminado el también llamado Super Martes.

Hay un cúmulo de razones que explican este duro golpe contra la administración Obama. Para algunos sectores demócratas, Obama no se alineó suficientemente hacia la izquierda. Para el resto, abrazó completamente esa postura. En uno y otro caso, tanto las fuerzas políticas como la opinión pública censuraron un pobre desempeño económico aún en el contexto de la recuperación luego de la crisis del 2008-2009, el incumplimiento de ofertas de campaña que van desde una reforma migratoria hasta la portación de armas de fuego, la limitación al dinero privado en las campañas electorales, entre otras, el pobre manejo de crisis de seguridad nacional como las asociadas al actual brote de Ébola así como una política exterior que, para algunos, propició la expansión de grupos terroristas radicales como el denominado Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS) y el impasse actual en la guerra civil siria. Al descontento con la situación general del país se sumó también la animadversión de ciertos sectores contra políticas torales de la administración Obama (el Obamacare especialmente) y un contexto político especialmente adverso con el surgimiento de nuevos e importantes liderazos republicanos como el del senador por Kentucky Rand Paul, uno de los más sólidos contendientes en la próxima carrera presidencial. Para muchos analistas, a pesar de la marginalidad del voto latino en elecciones intermedias, este resultado electoral podría ser el peor para la aprobación de la prometida reforma migratoria. No obstante, hay varias razones por las que este resultado podría de hecho facilitarla.

En primer lugar, la mayoría demócrata en el Congreso no bastó para aprobarla desde 2009 cuando, de hecho, fue prometida por el Presidente. Pero esta derrota ha provocado, entre otras cosas, que Obama recupere el tema y señale que se acaba el tiempo.