Argumentos a debate

La economía mexicana en 2014: ¿recesión o estancamiento?

Más allá de si la economía mexicana se encuentra o no en una etapa de recesión, lo cierto es que las expectativas para el crecimiento económico se han venido reduciendo sistemáticamente. Atrás quedaron los pronósticos de crecimiento de la economía a tasas mayores al 3.9%, precisamente la tasa en la que creció en 2012. Ayer mismo, el Inegi informaba que México creció tan sólo 1.8% durante el primer trimestre del año, cifra inferior al 2% al que apostaban los analistas menos optimistas sobre el desempeño de la economía mexicana. De acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad, el avance real de la economía en el período de enero a marzo fue de 0.6% con respecto al trimestre inmediato anterior. Por su parte, el miércoles, el Banco de México redujo su pronóstico de crecimiento para este año, a un rango de entre 2.3 y 3.3%. En vista de ello, la Secretaría de Hacienda, redujo a 2.7% su pronóstico de expansión y, como de costumbre, atribuyó este desempeño a los efectos del severo invierno que desaceleró a la economía estadounidense.

Con estas cifras, es claro que aún si la economía mexicana no está en recesión está en una etapa, de acuerdo con los economistas, aún más grave: el estancamiento. Las reformas estructurales, si bien harán su parte para dinamizar la economía, no son mecanismos mágicos, automáticos y de corto plazo que resuelvan todas las necesidades del crecimiento económico. El Mexican Moment fue, en su momento, la expresión de un deseo colectivo a partir de una perspectiva positiva tanto en términos económicos como políticos pero, al fin un slogan, nunca tuvo la capacidad para transformar la realidad. En efecto, el tímido crecimiento estadounidense y chino, la falta de acciones decididas por parte de la actual administración para estimular la economía y, encima, medidas como la pésima reforma fiscal que entró en vigor este año, han debilitado al mercado laboral de México que aún no consigue volver a los niveles previos a la crisis de 2008. La tasa de crecimiento económico y creación de empleos ha sido insuficiente para apuntalar el mercado interno y, por si fuera poco, México ha caído, en un solo año, del lugar 32 al 41 en el Índice global de competitividad que año tras año publica el Instituto Internacional para el Desarrollo Administrativo (IMD, por sus siglas en inglés). De acuerdo con este importante reporte, en desempeño económico el país cayó cuatro puntos, en eficiencia gubernamental cayó 11, en el de eficiencia de negocios cayó 8 y en el de infraestructura cayó 2 posiciones. Con frecuencia, la opinión pública es un mejor indicador para entender cabalmente los efectos de estas cifras. Cuando tomó protesta el Presidente Peña Nieto en diciembre pasado, 38% de los mexicanos consideraba que su situación económica era peor que la que tenían en 2011. En enero de 2014, de acuerdo con la misma encuesta, había aumentado a 61% con sólo 13% que piensan que su situación personal es mejor comparada con la del año pasado. Sin duda, con todo y las reformas estructurales que deberían mejorar, al menos por ahora, la atmósfera general de desenvolvimiento de la economía y los negocios en México, el desempeño de la economía en 2013 y lo que va de 2014 es decepcionante. Si bien hay razones externas de ello, no es posible soslayar las acciones y omisiones del gobierno actual. Hasta el momento, su conducción económica deja mucho que desear.