Argumentos a debate

I conferencia internacional sobre comercio de armas en México

Después de un importante activismo para conseguirlo, se anunció recientemente que México será sede, en agosto de 2015, de la Primera Conferencia Internacional de la ONU para el Tratado sobre comercio de armas de las Naciones Unidas (ATT por sus siglas en inglés). Así lo informó el representante permanente ante Naciones Unidas y Organismos Internacionales, el embajador Jorge Lomónaco desde Alemania, donde 96 países avalaron que México fungiera como sede de la Secretaría provisional del Tratado hasta que en la Conferencia de Estados Parte del ATT se designe la sede de la Secretaría permanente encargada de dar seguimiento a la implementación del mismo. Luego de acumular más de las 50 ratificaciones necesarias, el Tratado entró en vigor el 24 de diciembre de 2014 lo que significa que los primeros reportes en materia de implementación nacional deberán entregarse antes del 24 de diciembre de 2015. Son 125 ya los países que han suscrito este instrumento y 55 que lo han ratificado por lo que comenzarán a obligarse por sus contenidos. Se trata de un instrumento internacional de vanguardia por distintas razones. En primer lugar, proveerá del primer marco normativo para regular las transferencias legales de armas a nivel mundial. Paradójicamente, como señalan expertos, mientras el comercio de bienes se encuentra regulado en el contexto de la Organización Mundial del Comercio, el de armas pequeñas y convencionales no era parte de ningún régimen de observancia obligatoria. En segundo lugar, es un instrumento que aportará sustancialmente a la reducción de la violencia y promoverá, de manera indirecta, la cooperación para el combate al comercio ilegal de armas convencionales y pequeñas. Si bien el Tratado no se ocupa del trasiego ilícito de estas armas genera incentivos para que la comunidad internacional lo combata frontalmente y comprometer a los países que no regulan actualmente el comercio de armas a que lo hagan. En tercer término, el Tratado hace una aportación sustancial al derecho humanitario internacional y sienta un precedente especialmente relevante en lo que hace a establecer disposiciones novedosas para impedir las transferencias de armas ahí donde exista un riesgo considerable de que vayan a ser utilizadas para cometer violaciones a los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, facilitar actos graves de violencia por motivos de género así como para violar medidas adoptadas por el Consejo de Seguridad, especialmente en materia de embargos de armas.

Para México se trata de una oportunidad singular para volver a poner en el centro de la agenda multilateral la discusión sobre regulaciones más estrictas contra el tráfico de armas, y mejores mecanismos institucionales para impedir las transferencias ilícitas y restringir el comercio lícito con objeto de promover la estabilidad y fortalecer la paz y la seguridad internacional. Y es que teniendo en cuenta las legítimas necesidades de seguridad de los Estados, es necesario entender las consecuencias sociales, económicas, humanitarias y de seguridad del comercio no regulado de armas convencionales.