Argumentos a debate

El caso Machado a la Comisión Interamericana

Desde hace meses, viene gestándose en Venezuela un retroceso democrático de implicaciones aún desconocidas. A los legisladores de todo el mundo debiera preocuparnos especialmente. El caso de María Corina Machado es emblemático de lo que sucede con las libertades públicas y con los derechos de representación política en un régimen autoritario. Contra lo dispuesto en la Constitución y en los tratados internacionales en materia de derechos civiles y políticos, Machado fue destituida de su cargo como diputada, se le ha prohibido la salida del país y se le mantiene como objeto de una feroz persecución política. La denuncia que la mantiene sin poder salir del país desde hace algunos días tiene que ver con la supuesta comisión del delito de incitación a la violencia. En efecto, la criminalización de la protesta, esa que produce un rechazo generalizado en todas las democracias del mundo y contra la que los partidos de izquierda se manifiestan todos los días, es una norma vigente en Venezuela. El tribunal, no podemos sorprendernos, es el mismo que mantiene en la cárcel al principal líder de la oposición democrática, Leopoldo López, acusado de incitación a la violencia, daños a la propiedad y conspiración. Machado es además testigo en un proceso pendiente por la supuesta comisión de "delitos contra la independencia y seguridad de la nación" en el cual un líder del Partido Socialista la acusó de ser la autora de un plan desestabilizador para el país.

Por todo ello, María Corina introdujo un recurso de amparo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitando protección misma que ha sido respaldada por miles de venezolanos. El recurso solicita la intervención del Sistema Interamericano ante la violación de los derechos humanos de Corina Machado consagrados en la Declaración Americana y solicita medidas cautelares para impedir que termine siendo encarcelada arbitrariamente. La líder de Vente Venezuela ha demostrado las violaciones al debido proceso que han cometido las autoridades venezolanas, el hostigamiento del que ha sido víctima por parte de altos funcionarios del gobierno de Maduro y la manera en que su caso se inserta en un contexto general de descomposición política y quebranto grave del orden constitucional. De ahí que su lucha principal sea la de devolver a Venezuela su identidad democrática, construida durante buena parte del siglo XX, y recomponer el pacto social que supere la crisis. Recientemente, Vente Venezuela publicó un Manifiesto llamado "Sí hay una salida a al crisis" en donde argumenta admirablemente la necesidad de un nuevo ejercicio constituyente que restaure la confianza de los venezolanos en torno a un nuevo modelo político, económico y social.

La convocatoria no puede ser otra que la de suscribir y sumarnos a esta petición que presenta María Corina a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Los mexicanos, en nuestra propia lucha por la democracia, hicimos uso de los mecanismos internacionales, especialmente los del Sistema Interamericano, para exigir justicia, corregir violaciones a nuestros derechos civiles y políticos, reclamar las reparaciones correspondientes y presionar al otrora régimen de partido hegemónico para impulsar una agenda de cambio democrático, plural e incluyente. Esencialmente se trata de la misma lucha y, por lo tanto, a la que por congruencia y solidaridad, por compromiso histórico y actual, los mexicanos debiéramos sumarnos sin duda alguna.