Argumentos a debate

69 años del regreso a México del Escuadrón 201

El 13 de mayo de 1942, el barco tanque petrolero mexicano Potrero del Llano fue hundido por un submarino de nacionalidad alemana, frente a las cosas de Florida, lo que ocasionó la muerte de sus 13 tripulantes. Ante la reclamación interpuesta por el Gobierno Mexicano, que se quedó sin respuesta, y el hundimiento, nueve días después, de una segunda embarcación mexicana llamada Faja de Oro, el gobierno mexicano declaró el estado de guerra contra las potencias del eje de acuerdo con la resolución aprobada por el Congreso Mexicano el 22 de mayo del mismo año. En consecuencia, se conformó una unidad aérea de combate llamada entonces "Grupo de Perfeccionamiento Aeronáutico" que por orden y clasificación de la Fuerza Aérea Mexicana fue designada con el número 201 integrada tanto por elementos con gran antigüedad y experiencia en estas tareas como por jóvenes recién egresados de diferentes especialidades de colegios militares y unos cuantos civiles voluntarios. Por intermediación del entonces secretario de la Defensa Nacional, el ex Presidente y General Lázaro Cárdenas, fue enviada para labores de entrenamiento a los Estados Unidos en los campos aéreos de Greenville en Texas y Pocatello en Idaho. Terminado su entrenamiento, y luego de autorizada la salida de tropas por el Senado, el escuadrón voló como anexo al Grupo 58 de combate de la 5ª Fuerza Aérea de los Estados Unidos en la liberación de la isla Luzón, en Filipinas, durante el verano de 1945.

El denominado Escuadrón 201, establecido en la isla de Luzón, la única unidad militar que ha combatido fuera del territorio nacional, participó con gran eficacia en el bombardeo a posiciones japonesas en Filipinas y Formosa en más de 95 misiones de combate con un total de 1900 horas de vuelo. A su efectividad se le atribuye poner fuera de combate a cerca de 30 mil soldados japoneses y la destrucción de edificios enemigos, vehículos, tanques y depósitos de armas y municiones. En su momento, este destacado papel fue elogiado tanto por el general Douglas MacArthur, jefe de las Fuerzas aliadas en el Pacífico Sur, como por el propio presidente Manuel Ávila Camacho quien los recibió a su regreso en la Ciudad de México con un desfile militar en la Plaza de la Constitución el 18 de noviembre de 1945. La conmemoración a los 69 años de su regreso fue especialmente emotiva. Por un lado, dos pilotos sobrevivientes acudieron a la ceremonia oficial encabezada por el general Joaquín Flores Ortiz, comandante del ala de reconocimiento y transporte de la Fuerza Aérea Mexicana. Por el otro, tuve el honor de presidir un homenaje importante la noche del martes 18 de noviembre en la sede de la Lotería Nacional durante el sorteo del billete conmemorativo del aniversario del regreso de la Fuerza Área Expedicionaria Mexicana. Recordar esta hazaña es quizá el mejor homenaje que podemos hacer a quienes participaron de ella y defendieron con su vida los valores de la libertad, la soberanía y la integridad de la Nación Mexicana. Se trata de una de esas historias heroicas que las nuevas generaciones necesitan conocer para entender cabalmente la dimensión del servicio que este grupo de mexicanos hizo a la Patria y a la humanidad misma.