Argumentos a debate

Voto electrónico y credencialización para los mexicanos en el exterior

Si bien las nuevas leyes secundarias, mediante las que se instrumentará la reforma político-electoral que aprobamos recientemente en el Congreso, tienen muchas virtudes hay un tema que, bajo cualquier punto de vista, registra un avance extraordinario. Se trata del voto de los mexicanos en el exterior. Desde que se hizo una realidad para las elecciones federales de 2006, este derecho primordial para todo mexicano que reside en el extranjero enfrentó numerosos obstáculos y limitaciones derivadas de un modelo basado en la desconfianza y la subestimación de su importancia. Luego de varias elecciones con resultados poco satisfactorios en este rubro, los legisladores federales no dejamos pasar la oportunidad de reformar las leyes electorales y de transformar definitivamente la modalidad del voto de los mexicanos en el exterior. La exigencia de aumentar el número de votantes es verdaderamente apremiante. Siendo un derecho con el que todos los mexicanos residentes en el extranjero debían contar, en la práctica un proceso confuso, costoso y excesivamente burocrático dio al traste con la aspiración de dotarles de un mecanismo efectivo para participar en la construcción de la democracia mexicana. En las pasadas elecciones presidenciales, de prácticamente poco menos de 12 millones de mexicanos que viven fuera del país y, por tanto, de un padrón electoral que debiera incluir a la mayoría de ellos, se recibieron tan sólo los votos del 0.52%. No fue la falta de interés, sino más bien lo engorroso del trámite, lo que detuvo, sin duda, al resto de nuestros connacionales en el extranjero a participar.

Con esta noción suficientemente clara, el libro sexto de la nueva Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales que recién aprobamos en ambas Cámaras del Congreso, incorpora ahora nuevas modalidades y mecanismos que seguramente incentivarán exponencialmente la participación electoral de los mexicanos residentes en el exterior.

En primer lugar, se ataja una limitación sobre las autoridades electas. Además de ejercer su derecho al voto para la elección del Presidente de la República, lo harán ahora también para Senadores, Gobernadores de las entidades federativas y jefe de gobierno del Distrito Federal. En segundo lugar, el ejercicio del voto podrá seguirse realizando por correo pero esta vez mediante la entrega de la boleta en módulos que se instalarán en las Embajadas y los Consulados.

Esto supone que el costo del correo certificado dejará de ser asumido por el elector salvo en los casos en que prefiera no hacer uso de esta posibilidad. Lo anterior aplica igualmente para la solicitud de inscripción al Registro Nacional de Electores.

Como tercer punto a destacar, si los mexicanos residentes en el extranjero no cuentan con una credencial para votar emitida en México, ahora podrán tramitarla ante las Embajadas o Consulados de México bajo las modalidades que, en su momento, dará a conocer la propia Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores luego de suscribir los convenios de colaboración correspondientes con la Secretaría de Relaciones Exteriores. Finalmente, si el elector decide no hacer uso de la modalidad del voto a distancia mediante la recepción y envío de boletas impresas, podrá solicitar utilizar la modalidad del voto electrónico para cuya efectiva emisión, transmisión, recepción y cómputo se elaborará un instructivo.