Argumentos a debate

El Sistema Nacional Anticorrupción: una tarea impostergable

En una de las declaraciones menos afortunadas del Presidente de la República a medios de comunicación hace algunos meses, señaló que la corrupción en México tenía orígenes culturales. En cierta medida, esa declaración se interpretó no sólo como una expresión para evadir cierta responsabilidad con su combate sino también como una lamentable renuncia de parte de una administración que buscó afanosamente reformas en distintos rubros a incluir el tema en esta agenda. No sería tan grave si no fuera porque el costo de la corrupción es alarmante no sólo desde el punto de vista económico sino también desde la perspectiva más amplia del desarrollo político, la transparencia, la rendición de cuentas y la ética pública. Por desgracia ya no sorprende identificar que Transparencia Internacional nos sitúa año tras año en un sitio cada vez más alto en materia de percepción de la corrupción (106 de 177 en la última medición). No obstante, de acuerdo con el Banco Mundial, la corrupción le cuesta a nuestro país 1.5 billones de pesos del PIB anualmente lo que equivale prácticamente a 45 veces el presupuesto ordinario de la UNAM o cerca de 10 veces el costo del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. No hay manera que estas cifras no sorprendan ni causen una profunda indignación por parte de la sociedad y especialmente de los más afectados, la población con menos recursos en el país. Los hogares con ingresos equivalentes o inferiores a un salario mínimo tienen aún menos ingresos si se toma en cuenta que destinan uno de cada cuatro pesos con que cuentan para pagar sobornos en el acceso a servicios y el procesamiento de trámites oficiales. En términos generales y tomando en cuenta a la toda la población mexicana, el Barómetro Global de la Corrupción 2013 apunta a que la corrupción le quita el 14% de su ingreso promedio a cada familia mexicana lo cual equivale a alrededor de 32 mil millones de pesos al año.

Corresponde al PAN, por vocación histórica y lucha por la transparencia y contra la corrupción desde nuestra fundación en 1939, encabezar una reforma integral a los mecanismos públicos e institucionales para el combate a este terrible flagelo para el desarrollo nacional. Durante los gobiernos del PAN conseguimos avanzar, por ejemplo, en una nueva Ley de Transparencia y Acceso a la Información que es hoy piedra angular de nuestro mecanismo, aún perfectible, de rendición de cuentas y auditoría ciudadana. Lo volveremos a hacer promoviendo un mecanismo integral, ciudadano y autónomo, denominado Sistema Nacional Anticorrupción. El mismo estará compuesto por un entramado de comités y observatorios que formulará denuncias, propondrá políticas públicas y fortalecerá las capacidades institucionales para su efectivo combate. Proponemos, por tanto, la creación de un Consejo Nacional en el que participen todos los órganos públicos junto con una amplia participación ciudadana. A la par, se integrará un Comité Ciudadano para la Ética Pública el cual será responsable de la instalación de observatorios ciudadanos en todo el país.