Argumentos a debate

¡Prohibamos las armas nucleares ahora!

Los pasados 13 y 14 de febrero en Nayarit, representantes de organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales, académicos y personalidades políticas y diplomáticas de 146 países se dieron cita para la Segunda Conferencia Mundial sobre el Impacto Humanitario de las Armas Nucleares. La Conferencia, que dio seguimiento a la primera celebrada en Oslo en 2013, se propuso redoblar el esfuerzo de la comunidad internacional alrededor de un objetivo central: generar un movimiento de presión sobre los gobiernos de las potencias nucleares a fin de reducir sensiblemente sus arsenales. El trabajo encabezado por México estuvo encaminado no solo, como se hizo Oslo, en sensibilizar sobre el funesto impacto humanitario de su utilización -así como su impacto sobre la economía, el medio ambiente, la seguridad alimentaria, entre otros rubros- sino en plantear un proceso diplomático para avanzar decididamente en su gradual pero sistemática proscripción. Recuperando un liderazgo histórico en esta materia -precisamente en el contexto del 47 aniversario de la suscripción del Tratado de Tlatelolco en febrero de 1967- México auspició la reunión y propuso trabajar en la construcción de un instrumento jurídicamente vinculante que haga realidad por fin una vieja reclamación de la comunidad internacional: la prohibición de las armas nucleares de la misma forma en que se han proscrito las armas biológicas y químicas. El contexto parece especialmente propio para iniciar este esfuerzo en vista de los avances de la negociación nuclear con Irán y Corea del Norte pero también para poner sobre la mesa de los diplomáticos del mundo un proyecto a discutir en 2015 justo cuando se conmemoren 70 años de los lamentables eventos de Hiroshima y Nagasaki. Como elementos básicos de este proceso, y prácticamente como prerrequisitos del mismo, México vislumbra un trabajo diplomático para hacer entrar en vigor, a la brevedad posible, el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares y, de la mano con organizaciones no gubernamentales como ICAN (Campaña Internacional para abolir las armas nucleares, por sus siglas en inglés), efectuar una revisión integral del Tratado de no proliferación nuclear (TNP por sus siglas en español).

Sin duda, la posición de México es encomiable en la medida en que se conecta directamente con un histórico compromiso a favor del desarme y la desnuclearización. En palabras del subsecretario Juan Manuel Gómez Robledo "no hay armas nucleares buenas por estar en manos de regímenes democráticos ni armas nucleares malas por estar en manos de regímenes que no lo son". Armados de esta simple pero poderosa y transformadora idea México recupera el liderazgo de un tema crucial en la agenda de seguridad internacional. La próxima cita será en Viena, Austria, a finales de este año. Como en Nayarit, México debe abanderar una causa que no por ambiciosa es utópica y que evoca la manera en que se ha alcanzado ya un punto de no retorno. En palabras de ICAN el llamado es ¡prohibamos las armas nucleares ahora!