Argumentos a debate

Primera Reunión Trilateral Parlamentaria de Norteamérica

Hace prácticamente una década que un grupo de legisladores mexicanos hemos venido insistiendo en la necesidad de innovar en materia de diplomacia parlamentaria. Anualmente y salvo excepciones forzadas por los periodos electorales, los legisladores mexicanos nos hemos reunido con nuestras contrapartes estadounidenses desde los años sesenta. Más recientemente lo hemos venido haciendo también con nuestras contrapartes canadienses. Era apenas natural que así fuera en la medida en que se trata de dos de nuestros principales socios comerciales y los países con los que suscribimos el Tratado de Libre Comercio de América del Norte que cumplió ya dos décadas en vigor. Nuestros encuentros bilaterales, tanto entre gobiernos como entre Poderes Legislativos, si bien no han dejado de tener una enorme sustancia, nos han venido obligando a identificar la necesidad de reuniones trilaterales. Los gobiernos empezaron a hacerlo ya desde 2005 en el contexto de la Cumbre de Líderes de América del Norte. Los legisladores, sin embargo, no habíamos concretado esta iniciativa toral para contribuir a la agenda de integración de América del Norte. Gracias a importantes esfuerzos de las tres partes, este 2 de diciembre próximo, legisladores de los tres países celebraremos en Washington la Primera Reunión Trilateral parlamentaria apenas después de haber tenido nuestros respectivos encuentros bilaterales con legisladores canadienses en Ottawa y estadounidenses también en Washington.

Entre los temas a abordarse destacan precisamente los relativos a los desafíos que en materia de competitividad enfrentamos como región así como aquellos consustanciales al nivel que ha alcanzado y que buscamos imprimir a la integración norteamericana. Me refiero a los temas de seguridad, integración energética, comercio e infraestructura fronteriza. Esta iniciativa, sin duda, parte de la convicción de que en los años por venir, será necesario enfrentar los desafíos de la globalización, la interconexión y la creciente interacción económica con el resto del mundo, de la mano de la herramienta de la regionalización. América del Norte, como afirmaba el recientemente fallecido Robert Pastor, no era sino una noción geográfica hasta 1994. Hoy es una idea a desarrollarse a partir de soluciones regionales a problemas comunes. Pastor, por ejemplo, identificaba que los tres países debieran establecer un fondo para invertir en materia de infraestructura y hacer un esfuerzo importante para solventar las necesidades de interconexión entre los tres países a fin de consolidar, por un lado, una auténtica economía norteamericana pero también, por el otro, una auténtica comunidad. Es importante honrar la memoria de Robert Pastor y señalar que, en efecto, fue el principal impulsor de este mecanismo trilateral entre Legislativos. Se necesita, decía Pastor, que los líderes parlamentarios se comprometan con la "idea norteamericana" a fin de que faciliten y promuevan espacios de convergencia. En su obra "La idea de Norteamérica" se lee textualmente que un Grupo Interparlamentario Trilateral es una institución clave de un nuevo regionalismo. Eso es precisamente lo que buscamos comenzar.