Argumentos a debate

Presupuesto base cero: un cambio cultural

Entre las múltiples funciones de la Cámara de Diputados, quizá la fundamental en tanto facultad exclusiva que le otorga la Constitución depende la aprobación de un Presupuesto de Egresos que atienda las necesidades más apremiantes de los ciudadanos. Luego del proceso electoral de este año, tal y como lo reportan distintos sondeos de opinión y encuestas, es altamente probable que el PRI no cuente ya con la mayoría en la Cámara de Diputados. Sin duda, esto abre una oportunidad importante para promover un cambio sustantivo de una de las herramientas clave para la política económica del país. La elaboración de un Presupuesto Base Cero implica revisar de manera integral la orientación del gasto, peso por peso, y su correcta utilización. Durante el primer foro en torno a la elaboración del Presupuesto Base Cero, coorganizado por la Cámara de Diputados, el Banco Mundial y la Universidad Nacional Autónoma de México, se discutieron las primeras ideas sobre los retos, la metodología y las experiencias que se han tenido en la aplicación de esta técnica. La premisa es hacer, en todo momento, más eficiente y transparente el uso de los recursos públicos revisando cada uno de los programas gubernamentales a partir de sus necesidades, su desempeño y su eficacia como si no tuvieran presupuesto alguno asignado de antemano. La discusión, en ese sentido, partirá ya no del presupuesto asignado a los distintos programas el año anterior, sino de la evaluación de los objetivos, el impacto y el carácter prioritario de las necesidades que buscan atenderse.

A partir de la entrega de los denominados pre-criterios de política económica 2016, desde abril y hasta agosto, la Secretaría de Hacienda y todas las dependencias del gobierno federal revisarán cada programa presupuestal vigente -poco menos de 900- a fin de justificar si éstos deben mantenerse y clarificar su eventual reformulación. Ciertamente los de índole social y de inversión en infraestructura recibirán una atención primordial con el objetivo de incrementar su eficacia, pero también los programas burocráticos en donde el reto será redimensionar el tamaño del gobierno, adelgazando la administración pública, fusionando estructuras e imprimiendo el sello de austeridad que no sólo en tiempos difíciles para la economía, como el actual a causa de la dramática caída de los precios internacionales del petróleo, debiera mantener el Estado en su conjunto. Lo dijo bien la mañana del jueves 26 de marzo, Arturo Herrera, gerente de la Unidad de gestión del sector público para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, el presupuesto base cero "implica un cambio cultural y metodológico" para la aprobación del presupuesto.