Argumentos a debate

Niños en fuga: el drama de la niñez migrante no acompañada

Recientemente, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) presentó el Informe titulado "Niños en fuga" (Children on the Run) documentando la manera en que una espiral de violencia criminal ha expulsado de sus hogares a miles de niños que cada año engrosan las filas de la niñez migrante no acompañada. De acuerdo con este Informe, el número de niños viajando solos se ha duplicado prácticamente cada año desde el 2011 y que, a partir de este indicador, se calcula que este año llegarán a territorio estadounidense 60 mil niñas y niños no acompañados, la cifra más alta en la historia de nuestra frontera norte. Las solicitudes de asilo, en general, pero especialmente de niños salvadoreños, guatemaltecos y hondureños buscando refugio en México, Panamá, Nicaragua y Costa Rica han aumentado también dramáticamente hasta alcanzar el 435%. Si bien hay distintos factores que distingue el informe como las razones principales de este éxodo forzado, ACNUR subraya dos por su importancia: 1) el 48% de los niños y niñas entrevistados señalaron como principal motivo para migrar la violencia que ejercen en sus comunidades los grupos delictivos y armados, 2) el 22% señaló como motivo primordial la violencia y el abuso ejercidos en su contra por sus familiares en el seno de su propio hogar. En México, vale la pena resaltar, el 39% de los niños y niñas hablaron del temor a ser reclutados por el crimen organizado y especialmente el narcotráfico como razón principal para escapar.

Y es que el número de niños mexicanos que llegan a territorio estadounidense, de acuerdo con el Informe, es exponencialmente mayor que el de niños centroamericanos. En 2011, el número de niños migrantes no acompañados que llegaron a la frontera fue de 13,000 mientras que en el 2013 esta cifra alcanzó ya los 18,754. Uno de los problemas centrales para entender mejor esta grave problemática es subrayado por el propio Informe: los niños mexicanos que llegan a Estados Unidos, a diferencia de lo que pasa con los salvadoreños, guatemaltecos y hondureños, son devueltos a México luego de uno o dos días de custodia. Eso impide, por un lado, saber más sobre el fenómeno pero, sobre todo, les niega a buena parte de ellos la posibilidad de recibir la protección internacional a la que tienen derecho. La manera en que estos niños son devueltos a esos entornos donde corren graves riesgos, va definitivamente en contra del principio toral del derecho internacional de los refugiados: el non-refoulement, o garantía de no-devolución. Todos estos niños, como cualquier solicitante de refugio, debieran ser objeto de un proceso de evaluación para elegir y proteger a quienes lo necesitan, especialmente aquellos que por distintas razones no pueden volver a sus comunidades de origen. La pregunta que lanza ACNUR es, en consecuencia, qué mecanismo debiera establecerse para que los niños desplazados sean identificados, reconocidos como tales y tengan acceso a la protección internacional. Esta iniciativa, independientemente de su forma final, tendría que ser mexicana.