Argumentos a debate

Negociaciones trilaterales

Entre los anuncios efectuados por el presidente Obama para el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, destaca uno de la mayor importancia para la relación triangular entre ambos países y México. Se trata de la convocatoria para resolver un añejo conflicto a partir de la falta de delimitación de jurisdicciones marítimas, en apego a las normas internacionales del derecho del mar, de una considerable extensión de plataforma continental que, en principio, tendrían derecho a compartir los tres países especialmente en materia extractiva y pesquera. Una vez que ha entrado en vigor ya el Tratado sobre yacimientos transfronterizos de hidrocarburos en el Golfo de México entre México y Estados Unidos, y ante el anuncio del inminente restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, se hace necesario plantear un proceso de negociaciones similar para la unificación de hidrocarburos en el denominado Polígono Oriental del Golfo de México en el que participen las tres partes interesadas. El planteamiento no es nuevo. Los entonces senadores Heberto Castillo del PRD y José Angel Conchello del PAN insistieron hasta el cansancio, en la década de los noventa, sobre la necesidad de establecer negociaciones tanto con Estados Unidos como con Cuba para la delimitación de la jurisdicción de los tres países sobre los también llamados como "Hoyos de Dona" en los Polígonos Occidental -el que se ubica frente a las costas de Tamaulipas y Texas- y el Oriental -frente a las costas de Yucatán, Nueva Orleáns y Cuba- del Golfo.

Esta semana, la senadora Gabriela Cuevas y una servidora presentamos ante el Pleno de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión una Proposición con punto de acuerdo para exhortar a las Secretarías de Relaciones Exteriores y de Energía a que rindan un informe sobre el estado de estas negociaciones. Se trata, en efecto, de un asunto fundamental para el pleno reconocimiento de los derechos soberanos de México y para la formalización del patrimonio al que la Nación tiene derecho. Más aún, podría convertirse en la negociación más importante de los últimos años para garantizar la seguridad energética regional de América del Norte y del así denominado Gran Caribe. La intención de un acuerdo de esta índole, como el que mantienen ya Estados Unidos y México, es permitir la exploración segura, eficiente, equitativa y ambientalmente responsable de los yacimientos de hidrocarburos compartidos que pudieran encontrarse en el subsuelo bajo la línea de frontera. En países del mundo donde se ha utilizado, desde Dinamarca y hasta Corea del Sur, se la considera la solución idónea para controversias de esta naturaleza