Argumentos a debate

México: ¿actor con responsabilidad global?

México con responsabilidad global. Ese es el título del apartado sobre política exterior del Segundo Informe de Gobierno del Presidente de la República A pesar de que el Informe retoma proyectos en marcha desde la administración anterior, cuesta identificar a ese México solidario que quisiéramos ser pero del que desafortunadamente estamos cada vez más lejos. No se ve la solidaridad con los migrantes mexicanos en Estados Unidos que prácticamente han desaparecido de la narrativa y las acciones oficiales, la solidaridad con los pueblos víctimas de violaciones masivas a los derechos humanos en América Latina está más ausente que nunca, lo mismo la solidaridad de México frente a crisis humanitarias, desastres naturales y quebrantamientos graves de la paz y la seguridad. La respuesta de ese supuesto México solidario a la gravísima crisis de deportados desde Estados Unidos y, por tanto, a la enorme migración de retorno que se ha registrado desde al menos tres años, ha sido la demagogia. Frente a la profunda crisis de niños migrantes no acompañados, tanto los mexicanos en Estados Unidos, como los centroamericanos en México, la respuesta fue la negación del problema y la negativa a revisar la política de refugio para brindarle protección efectiva a miles de niños que fueron deportados a sus lugares de origen, precisamente donde corren un peligro inminente. ¿De qué tamaño es la responsabilidad global del México que se hace de la vista gorda frente a las violaciones masivas de los mismos registradas en Venezuela?, ¿cómo concebir la responsabilidad global de un país que sigue sin participar activamente de las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas?, ¿en donde está la responsabilidad global de México, el país que ha destinado 277 millones de dólares a su cooperación internacional para el desarrollo en contraste con lo que destinan muchos otros países latinoamericanos, como Brasil que ha rebasado ya el umbral de los 500 millones? La solidaridad global de México apenas alcanza para otorgar 624 becas para extranjeros, instrumentar 18 proyectos de cooperación con Centroamérica y reconocer a alrededor de 200 personas la condición de refugiado.

En el Informe se argumenta que "la mayor parte de los flujos migratorios, comerciales, de inversión y turísticos de México se concentran en Norteamérica". En contraste, el Presidente defendió el interés nacional desde sus numerosas visitas a países europeos, africanos y asiáticos pero pasó sólo 2 días en Estados Unidos, precisamente en California donde la cooperación en esta materia está asegurada. Pocas y tibias declaraciones de solidaridad y respaldo a sus causas, prácticamente nulas expresiones de rechazo por las agresiones directas de algunos gobiernos estatales a nuestros migrantes, ni una palabra en el reclamo legítimo frente a Estados Unidos de trabajar en la solución de este dramático fenómeno bajo el principio de la responsabilidad compartida. La solidaridad no es, definitivamente, la vocación de este gobierno en el mundo. Su vocación, en cambio, es la política exterior de oropel, la de encuentros internacionales de altos vuelos y relaciones públicas, la de las visitas de cortesía y protocolo no la política exterior de defensa de los mexicanos en el exterior, no la de la protección consular, la protección de los derechos humanos, el litigio a favor del derecho internacional, la asistencia a los condenados a muerte, la de la salvaguarda de nuestros intereses comerciales y la defensa de los principios normativos.