Argumentos a debate

México en Operaciones de Paz de la ONU: un logro compartido

El miércoles pasado, durante su participación en el debate general a propósito de la apertura del 69 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el presidente anunció la participación de nuestro país en la denominadas Operaciones para el Mantenimiento de la Paz (OMP). Se trata de una decisión sin precedentes que corresponde respaldar y reconocer. El compromiso de México con la paz y la seguridad internacionales, nuestra dilatada tradición diplomática y la vocación multilateralista y humanitaria de nuestro país exigía comenzar un proceso de deliberación sobre la urgencia de hacer la misma contribución que la vasta mayoría de los miembros de la ONU realiza a estas operaciones. En efecto, el proceso de deliberación no puede disociarse de la transición democrática en México. El Partido Acción Nacional, en este contexto, fue la primera fuerza política en pronunciarse claramente a favor del debate y en pugnar, desde entonces, por evaluar la posibilidad de una participación gradual, selectiva, condicionada y cautelosa pero acorde con nuestro peso político, económico y diplomático. Sin el debate que el PAN estimuló en el Congreso, al interior de la administración pública y aún entre las Fuerzas Armadas, esta decisión nunca se habría tomado. Esto no implica, por cierto, restarle importancia al anuncio presidencial. No obstante, tiene su origen en múltiples iniciativas que sobre el particular habíamos venido presentando en el Congreso un grupo de promotores de esta idea en el contexto de la participación de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad tanto el periodo 2002-2003 como en el de 2009-2010.

Como Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores en la Cámara de Diputados en el periodo 2003-2006 convoqué a distintos foros de análisis sobre la materia. Desde entonces, ya se discutía ampliamente sobre la necesidad de hacer corresponder esta participación con la importante contribución financiera que hacía México a las OMP. En 2009, siendo ya Senadora de la República y Secretaria de la Comisión de Relaciones Exteriores presenté distintas iniciativas y proposiciones a fin de que México desplegara actividades militares y civiles en el exterior en apoyo de misiones humanitarias de la ONU bajo el mandato del Consejo de Seguridad abrevando de la experiencia mexicana alrededor del denominado Plan DN-III. Incluso, propuse en varias ocasiones la activa participación de México en el contexto de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH). Los argumentos eran prácticamente los mismos que hoy retoma el gobierno de la República: las obligaciones de México con la paz y la seguridad internacionales, la necesidad de aclarar que la participación en OMP no puede ser calificada como una medida intervencionista o injerencista, los dividendos de una mejora notable en el prestigio y la reputación de México en Naciones Unidas, la manera en que ésta participación abriría la puerta a nuevas presencias de México en el Consejo de Seguridad de la ONU, entre otras. Con todo, habremos de estar vigilantes de las modalidades específicas, procedimientos y mecanismos institucionales que se establezcan para tal efecto. Mientras tanto enhorabuena por un logro compartido más y por una decisión que culmina un largo proceso de lucha para corregir lo que Leonardo Curzio llamó el multilateralismo incompleto y que nuestro país dejara de eludir una parte significativa de sus responsabilidades globales.