Argumentos a debate

Logros de Estado

Recientemente el presidente de la República se refirió al reconocimiento a México de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el cumplimiento de una de las metas torales para las denominadas Metas del Milenio mismas que serán sustituidas por nuevos y más ambiciosos Objetivos para el Desarrollo Sustentable post-2015 a adoptarse en septiembre durante el 70 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. En efecto, el director de la FAO, José Graziano da Silva, durante la visita presidencial a Italia, destacó el compromiso del Estado Mexicano con la seguridad alimentaria y nutricional y alabó la Cruzada Nacional contra el Hambre como un eslabón más entre las políticas que hicieron posible reducir consistentemente los índices de subalimentación. Sin embargo, el presidente se equivoca cuando convierte en su discurso un logro de Estado en un logro de su gobierno. Sin menoscabar la importancia de la Cruzada contra el Hambre ni minimizar los méritos de los programas de cooperación triangular entre la FAO y México para contribuir a la erradicación del hambre en Centroamérica, es claro que se trata de un reconocimiento a década y media de políticas sociales orientadas a este objetivo.

Fue en 2000 precisamente luego de la celebración de la Cumbre del Milenio que México comenzó a ocuparse de instrumentar políticas sociales intensivas para que la población optimizara sus capacidades y obtuviera acceso a nuevas oportunidades de desarrollo a través de la mejora del ingreso, la alimentación, la salud y la educación. Con Oportunidades y los programas de apoyo alimentario se benefició a 6 millones 500 mil familias quienes mejoraron notablemente sus condiciones de vida. Desde entonces la pobreza extrema se viene reduciendo consistentemente lo mismo que la precaria condición de salud de millones de mexicanos que con el Seguro Popular pudieron beneficiarse de una cobertura universal por primera vez en décadas. Y es que no hay programa social exitoso que se proponga solamente mejorar y asegurar la alimentación de la población. El propósito final debe ser la generación de las oportunidades y las herramientas para que las personas sean capaces de obtener satisfactores básicos y mejorar de manera sistemática su bienestar. Ese fue precisamente el enfoque de políticas sociales que hasta hoy mantienen una enorme resonancia. En diez años, entre 2000 y 2010, el presupuesto destinado a programas sociales se elevó por más de 70%. Gracias al programa de créditos inmobiliarios más ambicioso en la historia del país, más de 3 millones de familias adquirieron una vivienda. Todo esto ha tenido un impacto positivo sobre las políticas contra el hambre y la pobreza extrema. En efecto, México es uno de los 72 países que registran un cumplimiento oportuno de la primera meta de los Objetivos del Milenio. El mérito es de todos, la sociedad y el gobierno, las empresas y la academia, los medios de comunicación, las asociaciones civiles y las iglesias. Es un mérito de los tres Poderes de la Federación, de los gobiernos estatales y de los municipios.